Mar Flores, el mito erótico de los años noventa en España, cumple hoy 50 años. Medio siglo de idas y venidas en una vida en la que pasó de ser conocida como modelo, a ser la indispensable de las fiestas de los años 80 y 90 en España y después a chica de portada en la revista Interviú. En su caso no por protagonizar un desnudo sino por ser el centro de un escándalo a tres bandas en el que estaban implicados tres personajes conocidos de la época con los que había mantenido relaciones en momentos solapados en el tiempo: el empresario Fernando Fernández Tapias, el contertulio de televisión, aristócrata italiano y expareja de Ana Obregón, Alessandro Lecquio, y Cayetano Martínez de Irujo, conde de Salvatierra e hijo de Cayetana de Alba.

La modelo, por aquella época, pasaba por ser la novia oficial de Cayetano Martínez de Irujo, que incluso se enfrentó a su familia para defender que fuera su acompañante ante el mundo en la boda de su hermana pequeña, Eugenia Martínez de Irujo con el torero Francisco Rivera, el hijo mayor de Paquirri y Carmen Ordoñez. La catedral de Sevilla fue testigo de otro paseíllo que poco tenía que ver con lo toros: el de una modelo, conocida también por sus sonadas relaciones sentimentales, desfilando de la mano de un miembro de una de las familias aristócratas de más abolengo de España. El sueño de convertirse en moradora del palacio de Liria, aunque fuera de una de sus alas, se truncó tan rápido como se propagaron las revistas en las que se la podía ver en portada en la cama con Alessandro Lecquio. Las fechas en las que se captaron las imágenes coincidían con el tiempo en el que Mar Flores era la acompañante oficial del empresario Fernando Fernández Tapias, que entonces era el presidente de la Confederación Empresarial de Madrid (CEIM-CEOE).

El revuelo que se organizó dinamitó su relación con el aristócrata de la Casa de Alba y la metió en un remolino sin fin de habladurías que afectó a su profesión de modelo e incluso a su salud. Después llegó la calma y durante 15 años Mar Flores vivió en un segundo plano mediático dedicada a su matrimonio con Javier Merino y a los cuatro hijos que tienen en común, Mauro, Beltrán y los mellizos Bruno y Darío. Aunque la modelo tiene otro hijo de 26 años, Carlo Constanzia, que trata se abrirse camino como actor y es fruto de su primer matrimonio con Carlo Costanzia di Costigliole.

Tras el divorcio de Javier Merino y un tiempo de silencio, la modelo volvió a la actualidad asistiendo a eventos variados relacionados con el mundo de la moda y lanzó su propia marca, Mar Flores Madrid (MFM), que comenzó centrada en los complementos pero ahora comercializa una colección más amplia que en su propia web se define como “moda para el día a día”.

Sin embargo, la modelo y empresaria no ha podido escapar del interés que despierta su vida personal y después de su divorcio sus imágenes en familia han dejado paso a sus escapadas por las capitales más glamurosas del mundo de la mano de Elías Sacal, un rico empresario mexicano con quien mantiene una relación intermitente desde finales de 2016. Durante los últimos meses parece que las diferencias que les han separado en varias ocasiones, han dejado paso a una época de luna de miel. Igual disfrutan juntos de la Bienal de Venecia, que acuden al Baile de la Rosa en Montecarlo o pasan unas vacaciones en la isla caribeña de St. Barts. La última sorpresa en esta etapa tranquila de su vida, en la que parece más centrada que nunca, se la deparó precisamente su nueva pareja, que este fin de semana le organizó una fiesta sorpresa en Annabel’s, uno de los locales más chic de la capital londinense.

Ha sido la misma Mar Flores quien ha dejado huella de su felicidad en su cuenta de Instagram con una fotografía junto a Elías Sacal, que acompañaba de una rotunda fase que reflejaba su estado de ánimo: “NUNCA, NADIE en mi vida, me organizó una fiesta sorpresa por mi cumpleaños. Decirte GRACIAS es poco”. Una sorpresa que viene acompañada de una vida exclusiva y una red de contactos de primer nivel, que Mar Flores ya tenía gracias a su anterior marido.

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