Daesh y Al Qaeda, además de atacarse físicamente, como ocurre en Yemen, mantienen un debate “ideológico” en canales telemáticos y páginas web, en los que se acusan mutuamente de “khawarij” (extremistas” y “desviacionistas” del sentido de la auténtica yihad.

Los de Al Qaeda, que se han convencido de que sus rivales se quieren quedar con todo el “negocio”, han terminado por reaccionar a los continuos ataques que sufrían, y a través de su “comando central”, que dirige Ayman Alzawahiri, y de algunas de sus franquicias, arremeten con el cabecilla de Daesh, Abu Bark Bagdhadi, al que acusan de ser un “sanguinario” que perjudica la causa del Islam. No deja de llamar la atención que los que cometieron los atentados del 11-S (Estados Unidos) y 11-M (España) vayan ahora de buenos y moderados.

Ayer mismo, en uno de sus canales de Telegram, Daesh insertó un largo comentario en el que pretenden “aclarar la confusión” los musulmanes que no siguen la Sharia (interpretación rigorista del Islam), entre los que están los de Al Qaeda.

Alertan que los desviacionistas provocan un “un cambio radical”, ya que pretende presentar la yihad como una mera “resistencia” contra el enemigo, cuando, según ellos, debe ser “lucha y lucha”. “No podemos llevarnos bien con el vecindario, con los llamados cristianos socios de la patria Su nombre real es el de tiranos, infieles y apóstatas”.

Todo esto, añaden, ha producido una “propagación de delirios, la desviación de grupos, el cambio de los hechos, y la aceptación de los tiranos, que desde hace mucho tiempo han estado interesados en estos nuevos nombres y terminología, que fomentan a través de sus medios de comunicación y en las escuelas”.

Califican de “criminales” a los establezcan relaciones con Estado Judío., “o los otros infieles: cristianos, magos y politeístas”. Incluso prohíben los encuentros deportivos.

“La situación –subrayan– es peor en el resto de las corrientes (musulmanas) que no portan armas, como los hermanos apóstatas y otros, que se relacionan con los cristianos y los politeístas; y buscan su cercanía”.

Daesh no perdona a Al Qaeda que cuando se produjo su derrota territorial de Daesh, tratara de atraer a sus filas a los seguidores de Bagdhadi, que renunciaran a la división y la “lucha interna”.

Esta pugna entre las dos bandas yihadistas puede provocar que intenten cometer atentados de gran magnitud para “demostrar” la fuerza que tienen.

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