Al borde de la colisión. Apenas 50 metros (160 pies) han separado al destructor ruso Almirante Vinogradov del buque de guerra estadounidense USS Chancellorsville en aguas del mar de China Oriental la madrugada de este viernes. Mientras la flota rusa del Pacífico asegura que se vio obligada a realizar maniobras de emergencia para evitar el choque, las fuerzas navales de EE UU alegan que los rusos son los responsables del incidente.

“El crucero de misiles guiados de Estados Unidos Chancellorsville de repente cambio de rumbo y se cruzó por el camino del destructor almirante Vinogradov”, han asegurado fuentes oficiales rusas en un comunicado. Una versión rechazada rotundamente por el comandante de la Séptima Flota de EE UU, Clayton Doss, que calificó la acción rusa de “insegura y poco profesional”.

Este tipo de acusaciones no son nuevas; ambos países se culpan de realizar maniobras militares peligrosas en el mar y en el aire. En noviembre, EE UU denunció que un avión ruso que interceptó a uno de sus aviones sobre el Mar Negro, un movimiento que calificaron como “irresponsable”, mientras que los rusos lo describieron como “una violación del espacio aéreo ruso”.

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