Hay personajes oscuros entre nosotros. Tienen caras amables, son profesionales impecables, publican investigaciones en varios idiomas y viajan por el mundo. Y están bien escondidos, muchos de ellos en instituciones de enorme prestigio como el Garrahan, el hospital pediátrico más grande de América Latina. Pocas instituciones públicas del país sudamericano no merecen cuestionamientos, y el Garrahan es una de ellas. Allí se ocultó el médico Ricardo Russo, jefe del servicio Inmunología y Reumatología desde hace 11 años. La policía lo detuvo en el estacionamiento del hospital el miércoles, acusado de integrar una red internacional de pedofilia.

La alerta llegó desde el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos. Los investigadores detectaron una serie de IP que compartían pornografía infantil desde Brasil y Argentina a través de la vieja red eMule. En noviembre del año pasado, las policías argentina y brasileña realizaron más de 100 allanamientos simultáneos. Una de las direcciones denunciadas los llevó hasta una vivienda de Belgrano, un barrio de clase media alta de Buenos Aires. Era la casa de Russo. Allí encontraron computadoras y memorias con 800 fotos y 70 vídeos de pornografía infantil. “El allanamiento fue en noviembre, pero todo esto lleva un tiempo. No es fácil analizar todo el material incautado”, dijo la fiscal Daniela Dupuy, experta en delitos sexuales y a cargo del expediente.

Mientras tanto, el médico siguió con su vida normal, atento al consultorio y en contacto con decenas de pacientes menores de edad. Hubo que esperar seis meses para su arresto, en el estacionamiento de Garrahan, donde trabajaba cada día. No ofreció resistencia. “Si se llegó a la detención es porque la justicia tiene evidencias claras de que el doctor Russo tiene una participación importante en esta red, que ya fue desarticulada”, dijo más tarde la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich.

La noticia se sintió como un tsunami en el Garrahan, un hospital público modelo que cada año atiende 600.000 consultas y es una referencia regional en trasplantes y tratamientos contra el cáncer infantil. Hasta allí llegan para atenderse niños de todo Sudamérica y solo en 2018 se realizaron 10.000 cirugías.

Russo está acusado por la presunta distribución, tenencia y facilitación de pornografía de niños de entre seis meses y 14 años. El Ministerio Público informó de que entre los cargos estaba también el de productor de las fotos y los vídeos incautados. Y deslizó que había escenas grabadas dentro del hospital. Tanto la fiscal Dupuy como el directorio del Garrahan rechazaron esa posibilidad. “Lo único que puedo decir es que tengo una prueba objetiva sobre su actividad relacionada a la distribución de pornografía infantil. Eso sumado a que se trata de un pediatra que mantiene un trato constante con niños en una institución tan importante, me llevó a pedirle al juez su inmediata detención”, dijo la fiscal.

El hospital Garrahan separó de su cargo a Russo y se presentó como querellante en la causa, por sentirse afectado como institución. También aclaró que “hasta el momento no existe en el material incautado imágenes ni videos que se correspondan con locaciones dentro del Hospital”. En cualquier caso, la fiscal Dupuy dijo que lo que pudo ver en los archivos del médico “es tremendo”.

Russo tiene 55 años y se formó como médico en Argentina, Estados Unidos y Canadá. Trabajaba en el Garrahan desde 1996 y en 2008 se convirtió en jefe del Servicio de Inmunología y Reumatología, una especialidad que él mismo desarrolló dentro de la institución. Su nombre aparece en decenas de textos de publicaciones médicas internacionales. Russo era un hombre respetado. Cuando lo detuvieron, dijo a la policía que había sacado las fotos “con fines médicos”: Su perfil, sin embargo, no sorprendió a la fiscal Dupuy, experta en casos de pedofilia. “Esto es cosa de todos los días”, dijo.

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