Nicolás Maduro ha propuesto un adelanto de las elecciones parlamentarias sin justificación constitucional ni legal alguna para ello. En tal sentido, expresó “asumir un reto” –acudir a elecciones parlamentarias- que nadie le ha propuesto. Si algún reto tiene Maduro es cesar en el ejercicio ilegítimo de la Presidencia de la República, lo que permitiría instalar un gobierno de transición y llamar a elecciones presidenciales.

Sin embargo, en la actualidad es absolutamente inviable, en términos de integridad electoral, la realización de elecciones libres y transparentes en Venezuela, ni presidenciales ni parlamentarias. El sistema electoral venezolano carece de mínimas garantías, como quedó en evidencia en la la elección presidencial de 2018. No en vano prestigiosos reportes internacionales de integridad electoral ubican a Venezuela en el rango más bajo en cumplimiento de condiciones electorales.

Por ende, cualquier convocatoria de elecciones requiere del previo restablecimiento de una serie de condiciones que garanticen que los resultados electorales serán fiel reflejo de la voluntad política de los electores. Tales condiciones son:

1. Condiciones institucionales: es fundamental el restablecimiento de la independencia de poderes y el fortalecimiento de las instituciones que participan en los procesos comiciales, en especial (i) eliminación de la asamblea nacional constituyente instaladainconstitucionalmente en julio de 2017 y que usurpa funciones del poder electoral; (ii) designación de nuevas autoridades del Consejo Nacional Electoral (CNE), árbitro electoral cuyas autoridades fueron ilegalmente designadas y carecen de independencia para garantizar elecciones libres y transparentes; (iii) designación de nuevos magistrados de la Sala Electoral del Tribunal Supremo de Justicia, la cual ejerce la jurisdicción electoral en Venezuela pero sus Magistrados no cuentan con independencia judicial. (iv) Designación de nuevos magistrados de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia,Sala que ha sido el principal instrumento político del actual autoritarismo en Venezuela.

2. Condiciones materiales: no es posible pensar en elecciones en Venezuela mientras no se garanticen los derechos fundamentales de contenido político, en especial, (i) el derecho a la participación política y derecho al ejercicio de cargos públicos, violados por la inhabilitación y privación de libertad de líderes políticos y la ilegalización de partidos opositores y (ii) El derecho al sufragio de los venezolanos en el exterior, injustamente restringido por el CNE, al exigir residencia legal en el exterior para votar.

3. Condiciones electorales (stricto sensu): reforzando las reglas del juego electoral en Venezuela, en particular (i) depuración del registro electoral, (ii) presencia de misiones de observación electoral internacional, (iii) auditoría del sistema de votación electrónica, (iv) competitividad electoral durante la campaña electoral, (v) prohibición del voto asistido y del “carnet de la patria”, que se han traducido en vejaciones ilegítimas al secreto del voto, mediante la coacción de electores a cambio de comida y medicinas.

El restablecimiento de estas condiciones de integridad electoral es condición previa a la realización de cualquier elección en Venezuela y al pleno restablecimiento de la democracia y el Estado de Derecho en nuestro país

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