Alberto Fernández ha empezado ya a ejercer como candidato a la presidencia de Argentina. El hombre que hasta la pasada semana, cuando Cristina Fernández de Kirchner le propuso la fórmula Fernández-Fernández,carecía de aspiraciones políticas, inicia su campaña con dos mensajes. Uno, que no es el títere de la antigua presidenta, ahora candidata a la vicepresidencia. Y dos, que tiene como objetivo reunificar el movimiento peronista, dividido estos últimos años entre kirchneristas y federalistas.

El primer viaje electoral de Fernández, antiguo jefe de ministros de Néstor y Cristina Kirchner, fue a Santa Cruz, la provincia patagónica que gobierna Alicia Kirchner, hermana del difunto ex presidente. Pero el candidato insistió en que no cumplía “órdenes de nadie” y en su propósito de “construir una alternativa” con el conjunto del peronismo, más allá de la herencia de los Kirchner. Trazó un retrato sombrío de la realidad argentina: “Es un país en ruinas, con un problema central, la deuda, un daño enorme que ha causado el gobierno [de Mauricio Macri] y que hay que atender sin dejar de atender el problema productivo y el conflicto social”.

Sobre la deuda externa, el 40% de la cual se contrajo con el préstamo de 57.000 millones de dólares del Fondo Monetario Internacional en septiembre pasado, comentó que sería necesario “un diálogo franco con el Fondo para ver cómo resolvemos el tema”.

Reunificar el peronismo pasa por absorber o neutralizar Alternativa Federal, la agrupación moderada que lidera Sergio Massa, sucesor de Fernández como jefe de ministros de Cristina Kirchner. Juan Schiaretti, recién reelegido gobernador de Córdoba por una amplia mayoría y gran poder fáctico de Alternativa Federal, mantuvo la idea de acudir a las elecciones presidenciales con una “tercera vía” centrista, tan alejada de Cristina Fernández de Kirchner como de Mauricio Macri. Otro de los tenores del movimiento, Roberto Lavagna, ex ministro de Economía de Néstor Kirchner, proclamó que era “candidato a la presidencia”, sin aclarar si seguía aspirando a una proclamación sin pasar por elecciones primarias.

Los miembros de Alternativa Federal se reunirán el miércoles para trazar una estrategia, tras el sorprendente anuncio el sábado de la candidatura de Alberto Fernández con Cristina Fernández de Kirchner como vicepresidenta. Por el momento, mantienen su propósito de celebrar unas elecciones primarias para designar un candidato, al margen del kirchnerismo. El grupo, sin embargo, sufre vías de agua. La principal, la ambigua posición de Sergio Massa, líder de Alternativa Federal. Massa reitera su propósito de acudir a las primarias de su movimiento, pero se declara también dispuesto a negociar con Alberto Fernández, con quien mantiene buena relación personal y política. Si Massa se acerca a Fernández, Alternativa Federal, de la que ya han huido varios gobernadores provinciales, puede quedar muy débil.

Los mercados financieros parecen haber acogido con inquietud la posibilidad de un retorno de Cristina Kirchner al poder, aunque sea como vicepresidenta. El lunes volvió a depreciarse el peso frente al dólar y subió el riesgo-país, aunque no de forma significativa. En realidad, muchos consideran que la candidatura Fernández-Fernández, anunciada un mes antes del cierre de plazo, no es más que un movimiento estratégico con futuros desarrollos. El presidente Mauricio Macri es uno de los que se declaran escépticos. Piensa que la ex presidenta podría retirar su nombre una vez conseguida la unidad peronista, lo que pondría las cosas muy difíciles, en términos electorales, para el macrismo.

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