La falta de gasolina es caótica en toda Venezuela a excepción de su capital lo que ha llevado a los militares a controlar el racionamiento del combustible en las estaciones de servicio del interior para mantener el orden público y evitar las protestas.

Luis García, de 25 años, está haciendo cola para el llenado de su tanque de gasolina desde hace tres días, durmiendo en su coche y alternándose con su hermano para no perder el turno de la fila. Con temor ve que puede perder cuatro días en la espera en la zona de Pueblo Obrero de San Cristóbal, estado Táchira.

Pero en Mérida, otro estado de los Andes venezolanos, no todos tienen la paciencia de sus vecinos tachirenses, por lo que los merideños decidieron bloquear la ciudad en protesta por la falta de gasolina y la reabrirán cuando las autoridades les envíen el combustible.

En Valencia, capital de Carabobo, estado central del país, los conductores llevan más de 10 horas haciendo cola. Jorge Castro se quejaba de que llevaba perdidas 6 horas en la cola para llenar el tanque, “solo me permiten comprar 20 litros de gasolina, lo que me alcanza solo la mitad del llenado”, dijo.

El racionamiento de 20 litros por vehículo ha impulsado el control militar en las gasolineras para mantener el orden público porque muchos quieren colearse y pagar sobornos a los empleados de las estaciones para ser los primeros o evadir el límite del suministro.

En Caracas todavía la escasez no es total como en el interior que afecta a la mayoría del 75% de los venezolanos. La demanda nacional de 370.000 litros diarios de combustible ha caído por debajo del 50% por las restricciones.

Rumores

 

La estatal Petróleos de Venezuela (Pdvsa) ha negado la escasez, afirma en su comunicado que las reservas de combustibles alcanzan para cubrir la demanda nacional. La producción nacional ha caído de tres millones de barriles hace 20 años a un poco más de 500.000 barriles diarios hoy. Sus yacimientos petrolíferos son las más grandes del mundo.

En su comunicado Pdvsa atribuyó la crisis a los rumores que «buscan desestabilizar el normal desenvolvimiento de la distribución de combustible e impulsan las compras nerviosas», sin hacer mención a la desesperación que registran los usuarios en el interior por la escasez.

Pero esta afirmación oficial también contrasta con lo que dice Iván Freites, jefe del sindicato de Trabajadores Petroleros, al señalar que las plantas de refinación han disminuido a un 15% del procesamiento del crudo y que a la industria petrolera nacional no le llegan los insumos foráneos para procesar los crudos.

Freites también denunció que mientras la escasez pone a los venezolanos a pelearse entre sí en las filas de las gasolineras, el régimen envía 50.000 barriles diarios a Cuba y permite el contrabando de la gasolina en las ciudades fronterizas controladas por los militares, que se lucran de las necesidades de los venezolanos.

Y para mostrar el lucrativo negocio del contrabando de la gasolina venezolana el diputado Angel Alvarado, miembro de la comisión de finanzas del parlamento, dijo que la gandola de gasolina de 40.000 litros tiene un costo de 1,78 bolívares igual a 0,0002 dólares, menos que el billete de más baja denominación en el país.

Así, Venezuela regala su gasolina mientras estimula el contrabando controlado por los militares en la frontera con Colombia. Maduro no ha querido ajustar el precio por temor a una revuelta popular.

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