A tres años del inédito gesto de Alemania de pedir perdón a las víctimas del enclave alemán Colonia Dignidad, una secta fundada por alemanes en el sur de Chile, el país europeo ha impulsado una nueva medida reparatoria para los chilenos y alemanes que sufrieron torturas y abusos en el régimen del terror liderado por Paul Schäfer, fallecido en prisión en 2010. Una comisión mixta del Parlamento y el Gobierno alemán ha presentado un plan para indemnizar hasta con 10.000 euros a unas 50 víctimas y ayudar con cuidados especiales a los enfermos y ancianos que hayan sufrido los tormentos en el lugar, según ha anunciado este viernes el secretario de Estado, Niels Annen, en Berlín.

“Es una ayuda, un reconocimiento del dolor, aunque sabemos que el sufrimiento no puede ser borrado”, indicó la diputada alemana Renate Künast al presentar el plan de ayuda que contempla además la fundación de un centro de documentación y que costará en total a Alemania unos 3,5 millones de euros hasta 2024. De ese dinero, alrededor de un tercio ha sido aprobado en el presupuesto federal 2019, por lo que el beneficio podría ser entregado a la brevedad al primer grupo de víctimas identificadas.

“La indemnización es una verdadera vergüenza”, señala a EL PAIS Heinz Kuhn, un alemán que llegó engañado a Colonia Dignidad en 1960, se fugó en 1968, rescató a decenas de víctimas poniendo en peligro su vida y desde la ciudad chilena de Los Ángeles, en el sur del país, lleva décadas trabajando por la verdad y la Justicia en el caso. “¿Cómo se atreve el Gobierno alemán luego de tantos años ofrecer 10.000 euros a una persona que desde su primera niñez fue víctima de abusos sexuales, de trabajo y de todo tipo?”, se pregunta Kuhn, de 86 años, que no es parte del grupo de víctimas, sino que un luchador incansable en esta causa. “La Colonia Dignidad desde un comienzo fue campo de concentración y de esto tenían conocimiento las autoridades alemanas en Chile, que prefirieron hacer la vista gorda para no afectar el prestigio del país”, añade Kuhn.

Alemania no reconoce una responsabilidad jurídica en los crímenes cometidos durante décadas en territorio chileno, pero admite una responsabilidad moral por lo ocurrido: de acuerdo al Estado alemán, muchos diplomáticos fueron cómplices de los hechos, al menos por omisión. “Quien haya estado en lo que fue Colonia Dignidad o haya hablado con las víctimas no puede volver a dejar de lado el tema”, dijo este viernes la parlamentaria Künast. “Cuando Paul Schäfer huyó a Chile en 1961 ya había en Alemania una orden de detención en su contra por abuso de menores. Ya se sabía quién era y sin embargo recibió ayuda para crear la colonia”, agregó la diputada. El cristianodemócrata Michael Brand, en tanto, manifestó su rabia: “Siento ira cuando pienso que tengo que ocuparme en 2018 de crímenes ocurridos en los años setenta”. “Era un lugar horrible liderado por un sádico y, sin embargo, hubo hace décadas diputados que decían que era una colonia ejemplar”, agregó el diputado.

La Colonia Dignidad fue fundada en 1961 a unos 350 kilómetros al sur de Santiago de Chile por emigrantes alemanes de Siegburg, en las cercanías de Bonn. Bajo la dirección del líder Schäfer ­–antiguo suboficial nazi–, en el predio se produjeron durante décadas torturas, trabajos forzados y maltrato infantil. En la dictadura militar chilena de Augusto Pinochet (1973-1990) opositores al régimen fueron torturados y asesinados en este lugar aislado cercano a Parral, en la región chilena del Maule. El Poder Judicial chileno recién con la llegada de la democracia comenzó investigar los crímenes cometidos en el enclave alemán –que luego fue bautizado como Villa Baviera– y recién en 2005 Schäfer fue detenido, en Argentina. En los tribunales chilenos se le condenó por una veintena de abusos sexuales contra menores.

Los miembros de la comisión hicieron un llamamiento para no detenerse en la persecución penal de los crímenes en la extinta Colonia Dignidad y admitieron que la reciente decisión de los tribunales alemanes de archivar el sumario contra el médico Harmut Hopp, uno de los principales cómplices de Schäfer, “representa una bofetada a las víctimas”. “El que se haya archivado el proceso no quiere decir que no puede volverse a abrir si se encuentran nuevos elementos”, indicó el diputado socialdemócrata Friedrich Straettmann en referencia a Hopp, que huyó en 2011 a Alemania, luego de ser condenado por la Justicia chilena como cómplice de 16 delitos de abuso sexual contra menores. El parlamentario Straettmann pidió la creación de fiscalías especiales para perseguir los crímenes de la colonia: “No se trata de procesos de rutina, se requiere una dedicación especial y conocimientos especiales”.

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