¡Hemos sido evacuados!». Así anunciaba en Facebook la biblioteca de la Universidad de Canberra (Australia), el pasado 10 de mayo, que hasta 550 alumnos abandonaron de forma temporal el edificio por un fuerte olor.

La evacuación se produjo en menos de seis minutos. Al principio se creía que se trataba de un escape de gas, pero, poco después, se confirmó que el culpable era el durián, cuyo fruto está considerado como el más apestoso del mundo.

El durián es originario del sudeste asiático. Su fruto puede ser cuadrado o redondo, según la especie, pesar entre 2 y 3 kg y cuenta con un característico caparazón de espinas de color verde.​

Aunque si en algo destaca es por su mal olor: sulfuroso, similar al de una cebolla podridaSegún EFE, científicos de Singapur localizaron en 2017 los genes que causaban su intenso olor, que era el resultado de una mezcla de sulfuro, etileno y lípido.

Varios hoteles del sudeste asiático tienen prohibido su consumo en las habitaciones y está prohibido viajar con él en avión. No obstante, otros encuentran en el durián un alimento formidable, ya que es rico en carbohidratos y vitaminas A, B y C.

El pasado mes de enero, una variedad poco común del durián se vendía a mil dólares por pieza, lo que supone más de tres veces el sueldo medio de Indonesia.

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