Unos 110 mil visitantes acuden a las Islas Feroe cada año, una cifra que dobla a la cantidad de habitantes del archipiélago. El mantenimiento del entorno es casi imposible para los que viven allí, por lo que Visit Faroe Islands, el organismo que gestiona el turismo en el archipiélago, decidió cerrar al turismo las islas durante un fin de semana para llevar a cabo tareas de limpieza.

Fue desde el 26 al 28 de abril cuando decidieron acoger en la isla a 100 voluntarios de 25 países diferentes para crear nuevos senderos para los turistas, señales para guiarlos, construcción de miradores y la protección de santuarios de aves para preservar la naturaleza. Por su trabajo se les ofreció alojamiento y comida gratuitos y la noche del sábado disfrutaron de una comida de celebración en la que probaron cerveza local y participaron en bailes tradicionales.

Aksel Vilhelmsson Johannesen, el Primer Ministro de las Islas Feroe anunció el cierre de la isla al turismo en febrero de este año y cuatro días después de publicar la oferta de cooperación, el organismo responsable recibió más de 3.500 solicitudes para participar en las tareas.

Debido al gran éxito de la campaña y por todos aquellos que se han quedado fuera del proyecto, repetirán esta actividad todos los años. Aunque en 2020 todavía no está confirmada la fecha, todo apunta a que también será en el mes de abril.

 

Una de las voluntarias que ayudó en labores de mantenimiento declaró que esperan que la gente pueda disfrutar de las rutas construidas y la mayoría de ellos se sienten privilegiados al poder contribuir con la naturaleza. «Es fantástico para las Feroe y para el medio ambiente», aseguró una de las personas que acudieron para colaborar.

Las islas Feroe, en el Atlántico Norte, son un territorio autónomo perteneciente a Dinamarca, habitado por unas 50 mil personas. Según Naciones Unidas, su capital tiene una población de aproximadamente 13.000 personas.

El singular paisaje volcánico, las aves y las más de 80.000 ovejas del entorno atraen cada vez más visitantes. El turismo ha crecido un 10% en los últimos años y, aunque todavía no es excesivo, si se nota en los lugares más populares.

Desde el organismo que gestiona el turismo en el archipiélago quieren que este proyecto inspire a otros países a seguir su ejemplo y formar equipos de mantenimiento. Instan también a los visitantes a cuidar el entorno para «corregir» el impacto del turismo en la naturaleza.

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