El Acto II de la presidencia de Emmanuel Macron estará presidido por cuatro principios cardinales: «Cambio profundo de nuestra democracia y administración». «Mejor justicia social con menos impuestos». «Instalar la lucha contra el cambio climático en el corazón del proyecto nacional». «Defensa del arte de ser francés y los principios de nuestra identidad nacional”.

Macron ha presentado este jueves las grandes líneas de su respuesta a la crisis de la franquicia de los chalecos amarillos. El presidente hizo un análisis que intentó ser comprensivo con la «angustia social profunda», afirmando que «es imprescindible la restauración del orden» y haciendo esta confesión: «Dirigir una democracia es aceptar la impopularidad. Lamento parecer duro, por momentos».

Como respuesta a las «exigencias» de las muy diversas familias amarillas, Macron comenzó por reafirmar los grandes principios de sus reformas, avanzando cuatro orientaciones.

Macron anuncia reformas que debieran «cambiar» democracia e instituciones pero, de entrada, se perciben muy modestas: «ligera» introducción de una cierta «dosis» de elección «proporcional», reducción del número de parlamentarios. Macron rechaza la gran «exigencia» amarilla: No habrá posibilidad de convocar referendos de iniciativa popular. Candidato, Macron anunció la supresión de 120.000 puestos de funcionarios. Dos años después, el presidente deja en suspenso un proyecto inflamable.

Macron anuncia una reducción «significativa» del impuesto sobre la renta (a definir) y la supresión de muchos «nichos fiscales»; pero rechaza la restauración del impuesto sobre las grandes fortunas. Macron promete bajar impuestos y mejorar algunas pensiones, sin precisar el detalle.

Prolijo en el terreno fiscal, Macron deja sin respuesta la gran «exigencia amarilla»: «Más poder adquisitivo…». Macron cree que su política sigue siendo la correcta. Se reformó el mercado del trabajo, se aspira a recortar la fiscalidad para favorecer la inversión… el crecimiento económico debiera favorecer el poder adquisitivo. El presidente anuncia una reforma del sistema nacional de pensiones, aplazada para el próximo año. Macron piensa que los franceses «deben trabajar más», pero no precisa por lo menudo tal ambición.

Macron anuncia la creación de un «consejo de defensa ecológica», que tendrá por misión «dar claridad a las acciones del gobierno». El presidente insiste en que la ecología debe ser una gran ambición nacional y europea. Pero deja en suspenso los contornos concretos de tal política.

Macron confirma su ambición avanzada tras el trágico incendio de la catedral de Notre Dame: “Defensa del arte de ser francés, defensa de los principios de nuestra identidad nacional. Reconstruir Notre Dame será una gran ambición nacional”. Tal ambición queda por precisar… el presidente recuerda los grandes proyectos comunes; pero, tras la retórica más alta, deja para más tarde las políticas concretas de tal ambición, que, desde su óptica, también tendrá capítulos consagrados a la inmigración y las “distintas sensibilidades culturales”.

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