En esta fecha se recuerda la llegada de Jesucristo a Jerusalén, entre ramos que le llevaron sus seguidores. Allí fue proclamado como Hijo de David.

Por tal motivo, los feligreses acuden hasta las iglesias con ramos para recibir la bendición.

En cuanto a los fieles católicos, algunos de ellos iban con peticiones de salud, trabajo y unión familiar.

Daniel Santillán llegó desde la ciudadela Las Acacias, en el sur, para ser partícipe de la misa de las 11:00, que iba a ser oficiada por Luis Gerardo Cabrera, arzobispo de Guayaquil.

Junto a su esposa y sus dos hijos, portaban un ramo elaborado de bambú, que compró hace dos días.

“Siempre es importante venir en familia, implorar a Jesús que nos mantenga juntos, con buena salud, que a los chicos les vaya bien en la escuela ahora que comienzan, que no nos falte el trabajo”, dijo Santillán antes de ingresar a la iglesia.

A las 16:00 de ayer se realizó la procesión de Jesús del Gran Poder, que tuvo como punto de partida la iglesia Nuestra Señora de los Ángeles, junto a la plaza Rocafuerte, en las calles 9 de Octubre y Pedro Carbo, en el centro de la ciudad.

El recorrido estimado de la procesión era de casi tres horas, en varias calles aledañas a la iglesia San Francisco, para luego celebrar una misa campal a las 19:00, en la plaza Rocafuerte donde inició la caminata religiosa.

Feligreses desconocieron el no uso de palma de cera

La palma es vital para cierto tipo de aves Michael Castañeda, director Provincial del Ambiente de Pichincha, señaló que ese festejo “ha causado un daño irreparable a la vida silvestre y ha disminuido considerablemente el número de plantas de la especie, al punto de estar en peligro de desaparecer”.

La palma de cera provee alimento y refugio a varias especies de mamíferos y de aves de los bosques nublados, como el Loro Orejiamarillo y el Perico Cachetidorado, especies también en peligro de extinción que dependen directamente de esta.

Estas aves cumplen una labor importante en el medio ambiente.

Son propagadores de semillas y ayudan a mantener el equilibrio en los ecosistemas a los que pertenecen, por lo que la disminución de su población impacta críticamente a la relación simbiótica entre fauna y flora.

El Mayor Miguel Mayorga, Jefe de la Unidad de Protección del Medio Ambiente de la Policía Nacional, indicó que se constituye un delito extraer, tener y comercializar palma de cera.

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