Los complicados equilibrios en la relación entre Donald Trump y los líderes europeos volvieron a tambalearse este jueves cuando el mandatario estadounidense cargó contra el pacto de la UE con el Reino Unido para prorrograr su retirada. “La UE también es un socio comercial brutal con EE UU, eso cambiará”, advirtió. Los Gobiernos de la UE dieron luz verde a la Comisión Europea para que negocie un acuerdo comercial con el fin de rebajar esas tensiones.

Trump lleva casi un año enseñando los colmillos. Y esta semana volvió a hacerlo al advertir de que Estados Unidos se plantea imponer aranceles adicionales a un listado de productos europeos por un valor de 11.000 millones de dólares (unos 9.770 millones de euros) a raíz de la vieja batalla a cuenta de las ayudas públicas a Airbus. Si esos aranceles entran en vigor podrían afectar no solo a la industria de la aviación, sino también a productos alimenticios como el queso, el aceite de oliva o el vino. En la recámara guarda, además, la posibilidad de aplicar aranceles a los automóviles europeos escudándose en el polémico argumento de que esas importaciones constituyen una “amenaza a la s

Las andanadas de Trump causan inquietud en el seno de la UE, que el verano pasado pudo frenar lo que se antojaba como el principio de una guerra comercial. Y sobre todo aterrorizan a Alemania, cuya economía acusa ya los efectos de esa batalla. El ministro de Finanzas alemán, Olaf Scholz, llamó a todas las partes a “poner de su parte” para “evitar una escalada de las disputas comerciales”, ha dicho este jueves en una entrevista a Reuters.

Ayer los representantes de los 27 dieron el mandato a la Comisión para que empiece a negociar un acuerdo que reduzca los aranceles sobre los productos industriales, incluso los automóviles de EE UU que se venden en Europa. El acuerdo, que excluye los bienes ganaderos y agrícolas,se alcanzó pese a las reticencias de Francia. Fuentes del Elíseo explicaron que no aceptarán firmar un pacto con un país que no cumpla con los Acuerdos de París.

Según fuentes diplomáticas, Francia quería aparcar hasta después de las elecciones europeas el arranque de las negociaciones dado el impacto negativo que tuvo en su país el acuerdo de libre comercio que durante un tiempo negociaron Europa y Estados Unidos, el TTIP. Sin embargo, la mayoría de países quiere frenar cualquier impredecible decisión de Trump que pueda perjudicar a la economía europea, cuyo crecimiento sigue perdiendo fuelle. El lunes, el Consejo de la UE ratificará sin debate la apertura de las negociaciones.

Trump criticó de nuevo este jueves a la UE por la “dureza” con la que, a su juicio, ha tratado al Reino Unido en las negociaciones para aplazar el Brexit. “Lástima que la Unión Europea esté siendo tan dura con el Reino Unido y el Brexit”, afirmó el líder estadounidense a través de su cuenta de Twitter. “¡A veces en la vida hay que dejar respirar a la gente antes de que todo vuelva para morderte!”, concluía Trump.

Esa actitud desafiante de Trump con Europa hace que Bruselas haya decidido incorporar una salvaguarda en el documento para poner en marcha las negociaciones. Según el texto remitido a las capitales, si la Administración estadounidense decide atacar al sector automovilístico, la Comisión Europea suspenderá de inmediato las negociaciones y se verá obligada a adoptar represalias.

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