Ucrania le ha dado este domingo una bofetada al sistema. Enojados con los constantes escándalos de corrupción y agotados de la guerra en el Este, los ucranios han querido dar una oportunidad a un cómico sin experiencia política para dirigir el país. Con un 30% de los votos, según los sondeos a pie de urna, el actor Volodymyr Zelenskiy ha ganado la primera ronda de las elecciones presidenciales. Con un discurso centrado en combatir la corrupción y una campaña digna de una estrella del rock, todo apunta a que el comediante se medirá al actual presidente, Petró Poroshenko, según los sondeos. La ex primera ministra Yulia Timoshenko se ha negado a reconocer la derrota hasta el fin del recuento y ha llamado a sus seguidores a las calles.

El cansancio con la élite política y la oligarquía que sigue manejando el país, la crisis económica y el éxodo de miles de personas en busca de mejores oportunidades ha pasado factura a los políticos más veteranos. Y ha encumbrado a Zelenskiy, de 41 años, que además se ha hecho muy popular por representar a un presidente de Ucrania en una serie de televisión que está disponible incluso en Netflix. Con un programa algo vago, el carismático comediante ha propuesto eliminar la inmunidad parlamentaria, prohibir que quienes hayan sido condenados por corrupción ocupen cargos públicos y hacer referendos para dilucidar los temas importantes.

Zelenskiy ha propuesto además volver a la mesa de negociaciones con Rusia para poner fin al conflicto con los separatistas apoyados por el Kremlin en la región del Donbás; una guerra que ha causado ya casi 13.000 muertos, según Naciones Unidas, y 1,5 millones de desplazados internos. “Hoy comienza una nueva vida para Ucrania, una vida sin corrupción”, clamó en su sede electoral, apoyado por los miembros de su equipo, la mayoría muy jóvenes. Entre vítores y abrazos, el actor dio las gracias a los ucranios que le apoyaron “en serio y no en broma”.

La campaña plagada de denuncias de irregularidades y caliente hasta el último minuto, solo es símbolo de la todavía inestable política de Ucrania, cinco años después de las protestas multitudinarias que derribaron a Víktor Yanukóvich, aliado del Kremlin. Una situación sensible en uno de los países más importantes de Europa desde el punto de vista geoestratégico.

En el país del Este, de 44 millones de habitantes, solo el 9% de los ucranios tiene confianza en el Gobierno, según revela una encuesta reciente de Gallup el porcentaje más bajo del mundo. Y un dato algo mayor pero similar hacia los políticos y la Administración. Nada más salir lo sondeos a pie de urna, la exprimera ministra y eterna aspirante Yulia Timoshenko, también mostró esa desconfianza, denunció irregularidades en las votaciones y manipulación en los sondeos que le dan un 14,2%. La antigua cara de la revolución naranja afirma que sus propios sondeos a pie de urna le dan la segunda posición tras Zelenskiy.

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