Los neozelandeses rendían homenaje el domingo a los 50 fieles muertos en el ataque a dos mezquitas de Christchurch, mientras iban aflorando más informaciones sobre la matanza.

El domingo se multiplicaron las vigilias y oraciones en honor a los 50 fieles musulmanes asesinados el viernes en dos mezquitas de la localidad de Chrischurch.

Los homenajes se produjeron en momentos en los que los restos de varios fallecidos empezaban a ser restituidos a las familias. Un listado todavía provisional mencionó detalles de las víctimas y mostró que tenían edades de entre 3 y 77 años, y que al menos cuatro eran mujeres. Los cuerpos de varias de las víctimas de los tiroteos aún permanecen en el interior de las mezquitas para ser identificados, mientras las familias esperan para comenzar los ritos funerarios musulmanes.

Según autoridades locales, 34 personas continúan hospitalizadas; algunos pacientes presentaban heridas relativamente superficiales; otros, “heridas de bala severas y complejas”.

El autor de la matanza es un extremista australiano, Brenton Tarrant, quien ante el tribunal que lo inculpó el sábado por asesinatos hizo con la mano derecha un gesto típico de grupos supremacistas blancos.

El afgano Abdul Aziz trató de contener al asesino de Christchurch, poniendo en peligro su propia vida.© Reuters

Drama y heroísmo

En medio de la conmoción, iban trascendiendo historias de desconocidos que actuaron de forma heroica durante la tragedia.

La página de información Stuff.co.nz publicó la hazaña de Abdul Aziz, originario de Afganistán, calificado de “héroe” por haber arriesgado su vida para hacer huir al asesino.

Este hombre, de 48 años, explicó que, tras oír los disparos, salió de la mezquita de Linwood dejando a sus hijos en el interior. Un testigo confirmó que persiguió al atacante, que se dirigía a su coche para tomar una nueva arma.

Abdul Aziz consiguió pasar entre varios autos aparcados y agarrar un arma vacía que el agresor había tirado. Según este hombre, la lanzó “como una flecha” contra el vehículo del asesino y rompió uno de los cristales. “Por eso tuvo miedo”, aseguró Abdul Aziz, indicando que el individuo decidió huir luego en coche.

Una acción que quizás evitó que hubiera más muertos, ya que dos policías detuvieron poco después al atacante.

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