El protagonismo de EE UU en la crisis de Venezuela opaca la labor de la oposición

Posted on February 20, 2019, 10:16 am
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El impulso de Juan Guaidó se explica en buena medida por el respaldo de las principales instancias de la llamada comunidad internacional al Parlamento venezolano. Tras lanzar su desafío a Nicolás Maduro el pasado 23 de enero al jurar como jefe de Estado interino, el presidente de la Asamblea Nacional obtuvo el reconocimiento inmediato de Estados Unidos, al que se sumaron después la Unión Europea y la mayoría de los Gobiernos de la región. Pero el protagonismo de la Administración de Donald Trump, decisivo para forzar la asfixia económica del chavismo a través de las sanciones a la petrolera estatal, PDVSA, corre el riesgo de opacar la iniciativa de la oposición, que lleva años preparando el terreno para una transición democrática.

Guaidó y los dirigentes que le acompañan son conscientes de esa posibilidad y tratan de demostrar que el éxito de este proceso, que busca el cese de Maduro y la convocatoria de elecciones, está en manos de la sociedad. “El pueblo”; “nosotros”; “los venezolanos”. Todos los pasos de esta etapa tienen, según sus discursos, un solo motor. “Somos nosotros los únicos protagonistas de la historia que estamos escribiendo hoy”, proclamó hace días el diputado Miguel Pizarro, presidente de la comisión especial encargada del seguimiento de la ayuda humanitaria y miembro de Primero Justicia, que tradicionalmente ha aglutinado al electorado menos conservador de la oposición venezolana.

La entrada de cargamentos de medicinas y alimentos, prevista para el sábado a través de la frontera colombiana, es, sin embargo, precisamente el principal reflejo de ese delicado equilibrio. Los primeros envíos llegan de Estados Unidos. El domingo, el senador Marco Rubio y el representante Mario Díaz-Balart, ambos republicanos de origen cubano, viajaron hasta la ciudad de Cúcuta para supervisar los preparativos. John Bolton, consejero de seguridad de Trump, amenazó a Maduro con encerrarlo en la prisión de Guantánamo, sugirió el envío de tropas a Colombia y el lunes recordó en Twitter las sanciones impuestas las semanas por Washington a varios cargos chavistas, entre ellos el jefe de las fuerzas especiales de la policía venezolana, conocidas como FAES. Al mismo tiempo, el propio Trump advirtió a los militares que, si siguen apoyando a Maduro, no tendrán su clemencia. “No encontraréis refugio, ni una salida fácil porque no habrá salida”, dijo en su intervención en Universidad Internacional de Florida. Los militares serán, en última instancia, quienes tendrán que decidir si permitir el ingreso de la ayuda humanitaria y en estos momentos todas las presiones, internas y externas, recaen sobre sus oficiales.

Los discursos beligerantes de Trump han sido bien recibidos, en esta ocasión, por buena parte de la oposición venezolana -tradicionalmente la más conservadora y con hilos en Miami y Washington- que ha abrazado el posicionamiento del inquilino de la Casa Blanca, al considerar el impulso de Estados Unidos como la única manera de lograr la salida del poder de Maduro.

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