Un antinatalista quiere denunciar a sus padres por traerle al mundo sin su consentimiento

Posted on February 10, 2019, 4:57 pm
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Raphale Samuel nació en Bombay hace 27 años, pero no es algo que él decidiese, ya que nadie le pudo preguntar. En base a esa premisa, este joven indio quiere denunciar a sus padres por haberle engendrado sin consultarle. “Quiero que la gente se dé cuenta de que ha nacido sin consentimiento. No deben nada a sus familias. Y si hemos nacido sin nuestro consentimiento, deberíamos ser pagados para vivir el resto de nuestra existencia”, explica Samuel en un vídeo en YouTube, oculto tras unas gafas de sol y una barba postiza, en respuesta a las cuestiones que le persiguen desde que dio a conocer sus intenciones a finales de enero. La escenografía de Samuel puede parece un chiste, pero su ideario es compartido por miles de personas en todo el mundo.

“Amo a mis padres y tenemos una gran relación, pero me tuvieron por su propia diversión y placer. Mi vida ha sido estupenda, pero no veo por qué tengo que poner otra vida en la ruleta de la escuela y la búsqueda de una carrera, especialmente si [esa vida] no me pide existir”, explicaba al medio local The Printen una entrevista que ha dado la vuelta al mundo. El desafío visibiliza a aquellas personas que rechazan tener hijos, junto a una acción legal disparatada y sin visos de llegar a ningún puerto más allá de llamar la atención.

“Pensamos que alguno de los nuestros tenía que darnos a conocer y mostrar nuestra visión de la realidad. Samuel escogió esta forma, aunque sabemos que el caso no va a prosperar”, explica a EL PAÍS Pratima R., que conoció a Samuel en una reunión de antinatalistas en Bombay. Tres meses después de aquel encuentro, esta ingeniera de 28 años habla como portavoz de unas 150 personas, incluido Samuel, que defienden que procrear es moralmente irresponsable y ecológicamente insostenible a día de hoy.

Vídeo del antinatalista con su filosofía.

Bajo el nombre Stop Making Babies [Dejad de Tener Bebés], la campaña se reúne oficialmente este domingo en Bangalore, ciudad al sur de India, con la intención de extender su ideario en el país asiático, conectar con grupos afines en el extranjero y coordinar las estrategias de este movimiento. El grupo, jóvenes sobre todo, encarna una ideología que bucea entre la concienciación medioambiental extrema, una filantropía peculiar, teorías filosóficas que se remontan al siglo XVII y una visión apocalíptica del futuro.

En su compleja obra, Carta a un niño que nunca nació (1975), la reputada periodista italiana Oriana Fallaci se cuestionaba, entre otras cosas, si dar a luz a un hijo era un acto narcisista. El antinatalismo, por su parte, lleva esa idea hasta su última consecuencia al considerar que el daño causado por la especie humana a sus congéneres es razón suficiente para rechazar el nacimiento de bebés y, así, evitar el dolor de generaciones futuras. El máximo exponente de este ideario es el autor sudafricano David Benatar, cuyo libro Mejor no haber existido: El daño de venir al mundo (2017) fue reseñado por el New Yorker: “Mientras gente buena hace lo posible para evitar el sufrimiento de sus hijos, unos cuantos se han dado cuenta de que la sola (y única) forma que garantiza prevenir todo sufrimiento de sus hijos es no traerlos al mundo en primer lugar”.

Pero esta no es la única razón por la que el grupo hace campaña. “Tengo amigas que tuvieron su primer hijo y apoyan nuestro movimiento porque están convencidas de que no es una buena idea tener más; bien por la superpoblación de India o bien porque el planeta no puede sostenerse con el actual crecimiento poblacional”, cuenta Pratima. El colectivo también cuenta entre sus filas con los activistas del Movimiento Voluntario para la Extinción Humana (VHEM, en sus siglas en inglés), que esgrimen el daño que la humanidad causa al resto de especies del planeta como argumento irrefutable para su extinción. Un ideario que guarda relación con los postulados del alemán Arthur Schopenhauer, creador de la corriente filosófica pesimista. De los primeros pensadores occidentales en beber de ideas asiáticas basadas en el ascetismo y el budismo, Schopenhauer escribió en su obra Los dolores del mundo (1850), que “a menos que el sufrimiento sea el objetivo directo e inmediato de la vida, nuestra existencia está fracasando por completo en su propósito”.

La campaña Dejad de tener bebés se completa con los auto-denominados EFILists; un calambur que invierte la palabra “life” (vida, en inglés) por “efil” como negación de la misma. Este último grupo sostiene que la existencia de cualquier ser vivo supone una amenaza para el planeta y el universo en su conjunto. Pese a lo apocalíptico de esta visión y lo dramático de las anteriores, los miembros del colectivo insisten en que no tienen ideas ni comportamientos suicidas: “Somos un movimiento no violento y voluntario. No queremos imponer nuestras ideas, sino que se consideren las implicaciones morales y medioambientales de traer a bebés al mundo. Más aún cuando hay tantos niños huérfanos que necesitan ser adoptados”, explica Pratima, quien espera poder empezar a estrechar lazos con seguidores afines que, según ella, ya les han contactado desde Australia, Estados Unidos y otros países europeos.

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