Posted on July 21, 2019, 11:50 am
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El cóndor es una de las aves más grandes del mundo, más de tres metros de envergadura y 9 a 15 kilos de peso, emblema de la cordillera de los Andes. Actualmente subsisten unos 7000 ejemplares, número que disminuye inexorablemente. Los principales factores de riesgo, se deben a la actividad humana : un hábitat cada vez más reducido y escasez de alimentos, sumados al envenenamiento, que han diezmado la población

El cóndor también es víctima indirecta de la protección de los páramos andinos, -principales reservas de agua en la región- para preservarlos se le prohibe el acceso al ganado, privando así al cóndor de una potencial fuente de alimentos. Para una especie que solo pone un huevo cada dos años, es un contexto particularmente adverso, que cuestiona seriamente sus posibilidades de subsistencia.

Pero para los expertos no todo está perdido y su extinción tal vez no sea inevitable. Algunas autoridades parecieran haber tomado conciencia del problema, paralelamente la comunidad científica regional, busca coordinar esfuerzos para salvar de la extinción a esta ave, considerada como el rey de la cordillera de los Andes.

Científicos alertan que podría estar condenado a desaparecer el Cóndor Andino (Vultur gryphus), cuya extinción se prevé ocurrirá en los próximos 25 años de no implementarse una estrategia que logre su conservación en el corto plazo.

La advertencia fue dada a conocer por el responsable de la oficina de Administración Técnica de Flora y Fauna Silvestre (ATFFS en Perú), Vicente Rodríguez Córdova, quien manifestó que el Cóndor de los Andes experimenta un preocupante decrecimiento en los últimos años por muerte atribuida a causas naturales e intervención de cazadores que las comercializan vivas.

Según el mismo funcionario, la población estimada en el Perú es de 500 ejemplares, de acuerdo a información obtenida en un reciente encuentro regional que abordó la crítica situación que atraviesa esta majestuosa ave y cuya mayor población se concentra entre Cusco y Apurimac.

El Cóndor Andino una vez volaba sobre los cielos de los Andes desde Venezuela hasta Tierra del Fuego (Argentina). Aun se le ve desde Colombia, de acuerdo a reportes más recientes el oeste de Venezuela hasta Argentina, pero en números mucho más reducidos en relación a hace unos cien años.

A pesar que en algunos lugares es común, se le considera en peligro de extinción en todas aquellas áreas donde ha logrado sobrevivir. Tenemos entendido que en varios de los países donde habita se están haciendo grandes esfuerzos por proteger al “Rey de los Andes”.

La advertencia fue dada a conocer por el responsable de la oficina de Administración Técnica de Flora y Fauna Silvestre (ATFFS en Perú), Vicente Rodríguez Córdova

En la región de Lima, Perú, se le reporta bajar hasta la costa, playas o balnearios, y en las colinas costeras. En la Patagonia también habita en las llanuras y baja hasta elevaciones a nivel del mar. En los Andes se le documenta sobrepasar los 5000 metros de elevación.

Especie emblemática del Escudo de Armas del Ecuador, está prácticamente extinto en ese país, pues según censos de foto identificación solo se han detectado poblaciones muy escasas de esta ave. Esto es un indicador del estado crítico de esta especie, tanto que los expertos ecuatorianos aseguran que al cóndor le quedan cinco años de vuelo.

El Cóndor Andino es un ave social. Se le ha visto comiendo en grupos de hasta sesenta de ellos (en tiempos ya pasados), integrados por jóvenes y adultos. También se le ha visto comiendo con otros buitres americanos. Es común ver más de uno volando y en los riscos de las altas montañas en los Andes en ocasiones se les ven descansando a varios de ellos juntos. También es posible verlo solitario.

¿Alternativa?

A fin de lograr una intervención más efectiva por parte de los Gobiernos de los países andinos, Rodríguez Córdova, sostuvo que se necesita una estrategia integral de conservación del cóndor, para lo cual como componente clave de la intervención, se ha propuesto la realización de un censo que además permita la ubicación de dormideros, posaderos y puntos de ubicación de sus nidos.

Sin embargo, lo afirmado podría quedar en buenas intenciones porque esta iniciativa no cuenta con el personal idóneo en general para elaborar los estudios y financiamiento para las investigaciones científicas que se requieren para este tipo de casos.

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