El presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, llamó este viernes a la Fuerza Armada Nacional patriótica y democrática a deponer a Nicolás Maduro por usurpar la Presidencia de Venezuela, que el pasado jueves se juramentó para un segundo mandato que no ha sido reconocido por la gran mayoría de la comunidad internacional.

En un «cabildo abierto» frente a la sede en Caracas del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) al que acudieron en torno a 8.000 personas, el joven ingeniero Guaidó, de 35 años, asumió la dirección del proceso para la salida de Maduro. La hoja de ruta incluye la convocatoria el próximo 23 de enero de una gran movilización popular en la calle para apoyar el plan de la transición.

Esa es una fecha emblemática para la democracia venezolana, porque tal día de 1958 cayó el dictador general Marcos Pérez Jiménez. Los contemporáneos sueñan con repetir esa gesta histórica con la expulsión de Maduro.

Las 15 personas que intervinieron en la tribuna coincidieron en llamar al Ejército a sacar a la fuerza a Maduro, ya que no ha mostrado intención de renunciar voluntariamente.

«Guaidó, presidente, el pueblo está presente», coreaba la multitud al comienzo del cabildo. pero el presidente del parlamento no llegó a autoproclamarse jefe del Estado, sino que asumió el papel de conductor del proceso de salida de Maduro, sin ofrecer un calendario del final de la lucha. Únicamente apuntó que «será pronto», dejando a los asistentes en ascuas por la incertidumbre.

Douleanyz Labrador, de 21 años, daba un voto de confianza a Guaidó. «El chavismo es hambre y miseria, tenemos que salir de Maduro, porque ha hundido a Venezuela en la destrucción y ruina. Es él o nosotros, no hay puntos intermedios», señaló a ABC.

Participó también Nicmar Evans, dirigente chavista de Marea Socialista. Reconoció que la revolución había fracasado y llamó a la rebelión de los chavistas. «Vamos a unirnos a la Asamblea para sacar a Maduro», alentó.

Entre los que esperaban revivir las protestas masivas de 2014 y 2017, que dejaron casi 200 muertos y más de 140 presos políticos, se comentaba que si Guaidó no se proclamaba presidente en ese momento, supondría convivir indefinidamente con Maduro y se perdería «la oportunidad del respaldo internacional a la causa venezolana».

María Corina Machado, fundadora del partido Vente Venezuela, y otros sectores de la oposición, han presionado para que Guaidó asuma la Presidencia de la República, alegando la oportunidad histórica del gran apoyo que dispone la oposición venezolana de la comunidad internacional.

La tibieza de Mogherini

La vicepresidenta de la subcomisión de derechos humanos del Parlamento Europeo, la española Beatriz Becerra, también recalcó, en declaraciones a ABC, que «la Asamblea debe asumir la Presidencia», en cumplimiento del mandato constitucional, ya que lo sucedido el 10 de enero fue «una usurpación con todas sus letras». Además, lamentó «la posición tan tibia» de la alta representante de Política Exterior de la UE, Federica Mogherini, por no adoptar «una posicion común, única y firme», informa Manuel Trillo.

No obstante, la proclamación de Guaidó como presidente de Venezuela no resulta sencilla, ya que la Constitución no prevé qué hacer en caso de usurpación. Según indicó a este diario el constitucionalista Juan Manuel Rafalli, «no es suficiente que el cabildo lo proclame en la calle. El nuevo presidente de la Asamblea no gana nada con eso, porque iría preso, como han amenazado Maduro y Diosdado Cabello». «La Fuerza Armada debe intervenir, es su deber, según el artículo 233 de la Constitución», señaló.

Ahora la patata caliente está en manos de los militares y de ellos depende la «salida física de Maduro y su familia», como dijo Guaidó

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