Los riesgos de seguir la moda de la dieta vegana

Posted on December 27, 2018, 9:28 pm
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Me siento como un puma desde que soy vegano». La frase, pronunciada por el actor Dani Rovira durante la promoción de su última película de humor, «Súperlópez», nos lleva a preguntar qué es lo que hay detrás de esta dieta para que una persona declarse sentirse con tanta energía, y qué principios hay que seguir para llevarla a cabo correctamente. ¿Qué comen, y que no? Los veganos no ingieren ningún alimento o derivado de origen animal. Es decir, se abstienen de comer carne, pescado, marisco o cualquier producto elaborado con estos alimentos y, a diferencia de los vegetarianos, también excluyen de su dieta alimentos derivados de otros animales como huevos, lácteos o miel.

¿Qué lleva a una persona a convertirse en vegana? Algunos la eligen por motivos de salud, otros por temas morales… El hecho es que, según apunta Patricia Restrepo, directora del Instituto Macrobiótico de España (IME), «cada vez hay mayor número de personas que incrementan su conciencia y responsabilidad sobre la alimentación y, desde esta perspectiva, optan por el veganismo como una forma, incluso, de proteger el planeta. Como ejemplo, para obtener un kilo de carne animal, es necesario utilizar como mínimo, 16 kilos de cereales, 20.000 litros de agua y la energía equivalente a 8,3 litros de combustible. Sin embargo, para producir un kilogramo de cereal sólo se necesitan 100 litros de agua, algo de abono y apenas combustible».

¿Se siente mejor un vegano?

La implicación de los veganos, corrobora Lucía Martínez, autora de«Vegetarianos concienciados» y una de las mayores expertas en el tema de nuestro país, va más allá que la de un vegetariano estricto. «Un vegano suele estar más comprometido también contra el uso de animales en otras áreas, como en el ocio (en zoos, tauromaquia, acuarios…), cuida ese aspecto también en la vestimenta (uso de cuero, lana o seda), o el uso de derivados cosméticos y de droguería (lanolina, miel, grasas de origen animal…). También procuran evitar productos que se hayan testado en animales, y digo procuran porque evitarlo del todo muchas veces es imposible, especialmente en el caso de los medicamentos». De manera que el término vegano incluye un estilo de vida, mientras que el término vegetariano estricto solo se refiere a un patrón dietético.

Pero, ¿qué hay de cierto en que un vegano se sienta mejor? Esa afirmación, responde Martínez, «solo se la podemos atribuir a que la persona pase de una dieta poco saludable a una dieta más saludable, sea o no vegana o vegetariana». «Hacer un cambio en nuestra vida, sea el que sea, incluida la alimentación -añade-, que nos lleve a comportarnos más de acuerdo con nuestras creencias o con lo que nosotros creemos más correcto, pues evidentemente puede influir en nuestro bienestar con nosotros mismos. Y puede ser que un vegano de largo recorrido que se alimente bien tenga, tal y como indican algunos estudios, mejor microbiota intestinal y, por tanto, mejores digestiones, pero estamos hablando de muchas hipótesis juntas», reconoce.

Sin embargo para Restrepo, sí hay mejoras físicas y mentales evidentes. La explicación, apunta, estaría en que cuando hacemos una dieta vegana, nuestro sistema digestivo funciona perfectamente bien. No tenemos nunca colesterol alto -que deviene del consumo de la proteina animal-, no tenemos apenas problemas cardiovasculares, -que generan de las grasas saturadas-, no tenemos putrefacción en los intestinos -producida tras comer carne y productos animales que se pudren en los intestinos-, mientras que los cereales integrales, las legumbres y las verduras se fermentan contribuyendo a que la microbiota intestinal se regenere». Así, prosigue, «cada vez más estudios científicos señalan una relación directa entre el cerebro y los intestinos. Tener estos últimos en mejor estado hace que nuestra capacidad de concentración, claridad mental, y memoria sean más claras y focalizadas. Los cuerpos están más flexibles, visitamos menos el médico…».

Dietas desequilibradas

Pese a todo, seguir esta opción no es del todo fácil de seguir, y es necesario contar con asesoramiento nutricional de profesionales. Así, desde el (IME) advierten que, si bien es cierto que resulta es una de las opciones más saludables, en muchos casos generan problemas de salud por no tomar los alimentos adecuados y padecer déficit de minerales, proteínas y otros complementos, que les generan una mala nutrición. Así, reconoce Restrepo, desde el punto de vista nutricional, muchos veganos cuando dejan de comer carne comienzan a tener una nutrición deficiente. «El problema reside en que saben lo que no tienen que comer, pero desconocen lo que sí tienen que comer. Las dietas veganas son en la mayoría de casos desequilibradas y con carencias nutricionales», confirma Restrepo.

Diez claves para ser un vegano bien nutrido

Restrepo concluye que para ser vegano y estar bien nutrido es muy importante elegir bien los alimentos que se ingieren y que éstos sean de origen ecológico. Estos son, según el IME, algunos de los principios básicos para dejar de comer productos de procedencia animal y estar bien nutrido:

1. Confeccionar los platos de comida en torno a cereales integrales en grano (arroz, mijo, trigo sarraceno, quinoa, etc.). Igualmente, la pasta debería ser integral.

2. Tomar diariamente una buena cantidad de legumbres (proteínas) junto a los cereales.

3. Incorporar en cada comida una buena cantidad de verduras de hoja verde, crucíferas, calabazas, puerros y cebollas. Es aconsejable que éstas sean cocinadas porque el uso exclusivo de verduras crudas produce frío en el cuerpo, sobre todo en invierno, y ralentiza las funciones metabólicas.

4. Sustituir la sal común por sal marina no refinada. La sal marina natural contiene la traza de 92 minerales esenciales, mientras que la sal común refinada y adulterada, un subproducto de la industria química, y sólo contiene mayoritariamente dos elementos: sodio y cloro.

5. Evitar el azúcar y endulzar con siropes de cereales, ya que proporcionarán una energía más estable al organismo y no generarán picos de glucosa.

6. Comenzar las comidas con un cuenco de sopa o crema de verduras caliente. Esto ayudará a preparar al organismo para la digestión.

7. Acompañar las comidas con fermentos como el chucrut o el miso, por ejemplo, para regenerar la microbiota intestinal y mantener el sistema inmune alto.

8. Incorporar algas marinas a la dieta porque son una buena fuente de minerales y oligoelementos. Una pequeña cantidad diaria es suficiente para suplir las necesidades recomendadas.

9. Tomar sólo frutas de estación, siempre fuera de las comidas y que sean de origen ecológico.

10. Como fuente de lípidos, se recomienda utilizar únicamente aceites de primera presión en frio de origen local así como frutos secos locales.

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