Entre preparadores y entrenadores, hay ocho técnicos en una de las salas del estadio Matapiñonera, preparada para que las jugadoras del Madrid CFF solo tengan que atender las consignas del entrenador, Víctor Martín, antes del partido frente al Athletic Club (contra el que perdieron 3-0 el sábado). Mientras, dos empleados del club colocan en las gradas una cámara que, mediante una aplicación, mandará a la tableta del técnico imágenes del entrenamiento en tiempo real para poder corregir los errores de las jugadoras en vivo. Lo quieren estrenar en esta sesión. Una de las jugadoras presentes en la charla es Laura del Río, de 36 años. Ella sintetiza la trayectoria de todo el fútbol femenino en la última década: de los campos de tierra, los balones mikasa y la emigración más o menos forzosa de los mejores talentos al despliegue de recursos de los clubes en España. Entre medias, Del Río ha marcado goles en Estados Unidos, Alemania e Inglaterra.

La jugadora sale de la charla de Martín con una sonrisa. “Las chicas de ahora tienen conceptos tácticos muy buenos y eso las hace mejores. En mi época ni había charlas tácticas. El entrenador decía tres cosas y a jugar”, recuerda Del Río. Cuando se fue a jugar fuera, comparar fue inevitable: “En España estaba mal visto que una mujer jugase al fútbol. No había escuelas, no había equipos y no había campos. Una de las primeras cosas que me llamó la atención en Estados Unidos es que al decir que me dedicaba al fútbol la gente no se extrañaba de eso, sino que directamente me preguntaba en qué equipo lo hacía”.

Ahora, con su experiencia internacional, intenta ser también protagonista del cambio de su deporte. Del Río forma parte del Comité para el fútbol femenino de la Asociación de Futbolistas de España (AFE), uno de los sindicatos que está sentado en la mesa donde se negocia el primer convenio colectivo para el fútbol femenino en España. Su trabajo consiste en proporcionar información sobre las necesidades reales de las jugadoras y dar ideas en función de lo que ha visto en otros países.

Mesa negociadora

A la madrileña se le escapa la mirada hacia sus compañeras cuando, casi sin querer, propone: “Por ejemplo, lo que estamos haciendo ahora, que una jugadora charle tranquilamente con un periodista en una banda mientras el equipo entrena, es muy normal en Estados Unidos. ¿Por qué no podría el fútbol español femenino evolucionar hacia esto?”.

La negociación del convenio avanza, no sin dificultad. Una vez constituida la mesa negociadora, la primera reunión, celebrada el pasado día 29 de noviembre, se estancó en los primeros puntos: el carácter retroactivo del acuerdo y el ámbito de aplicación. Sin embargo, fuentes sindicales apuntan a que el gran caballo de batalla será el salario mínimo. Por ahora, los sindicatos (UGT, Futbolistas ON y la propia AFE) han pedido a los clubes las cuentas de resultados de los últimos ejercicios para pedir algo razonable, y la patronal (la Asociación de Clubes del Fútbol Femenino) se ha comprometido a entregarlos antes del próximo 20 de diciembre. Entretanto, el 12 de diciembre está prevista otra reunión donde se tratarán cuestiones que están fuera de lo estrictamente económico, como las conocidas cláusulas antiembarazo.

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