La agencia del medicamento en Estados Unidos (FDA, en sus siglas en inglés) se dispone a aplicar nuevas restricciones a la venta de cigarrillos electrónicos con sabores, para así disminuir su consumo entre los adolescentes. Las últimas cifras son alarmantes. Para empezar a poner orden en una industria sin regular se prohibirá su venta en gasolineras y tiendas de conveniencia. Y en las que se realicen por Internet, se tendrá que verificar que el comprador es mayor de edad.

Las limitaciones a la comercialización de estos productos a base de nicotina se detallarán la semana que viene. Scott Gottlieb, titular de la FDA, ya advirtió hace dos meses que la agencia iba a ser muy severa si los fabricantes de cigarrillos electrónicos aromatizados no adoptaban medidas concretas para evitar que estos dispositivos fueran adquiridos por menores. Habló entonces de que el uso de vaporizadores alcanzó proporciones que calificó de “epidémicas”.

El demócrata Andrew Cuomo, que acaba de ser reelegido gobernador de Nueva York para un tercer mandato, quiere ir más lejos y se dispone a presentar una serie de medidas reglamentarias para prohibir la venta de vaporizadores de nicotina con sabores. “Hay que intervenir de una manera contundente para proteger a los jóvenes”, sentencia el comisario de Salud, Howard Zucker. El objetivo es que esta medida, adoptada ya en San Francisco, entre en vigor el próximo año.

El Departamento de Salud de EE UU estima, por su parte, que más de dos millones de estudiantes de secundaria consumen cigarrillos electrónicos. La popularidad creciente de estos dispositivos entre los adolescentes preocupa a las autoridades en Washington, hasta el punto de haber solicitado la elaboración de varios estudios que determinen el efecto en la salud de los compuestos químicos de los aerosoles.

“Son el producto derivado del tabaco más utilizado por los jóvenes”, afirma la agencia gubernamental en un comunicado publicado esta semana, en el que señala que el uso de estos vaporizadores creció un 75% entre las personas en edad escolar en solo un año. El temor, además, es que estos dispositivos sean una puerta de entrada al consumo de tabaco tradicional, cuyos efectos son aún más nocivos.

Gottlied insistía hace dos meses que no puede tolerar que una nueva generación de jóvenes sea adicta a la nicotina. Las restricciones que prepara la FDA se aplicarán a cápsulas con sabores como las que se venden bajo la marca Juul, que controla el 70% del mercado. Las otras investigadas son Vuse, MarkTen, Blue E-cigs y Logic. En principio estarán excluidos los sistemas de tanque abierto disponibles en tiendas de vaporeo.

El problema, según las autoridades sanitarias en EE UU, es que se tiene la idea de que los cigarrillos electrónicos aromatizados no son dañinos para la salud. Explican, sin embargo, que el usuario en realidad no sabe cuánta nicotina está consumiendo. Los nuevos dispositivos, señalan, son más pequeños y eficientes, lo que permite una mayor concentración. Se calcula que solo en Nueva York hay 700 establecimientos dedicados al vaporeo.

La FDA está contemplando en paralelo prohibir la venta de los cigarrillos de mentol, por su alta adicción y sus riesgos para la salud. Pero este es un proceso que puede llevar más tiempo imponer y aplicar. Si finalmente se da ese paso, será un importante revés para British American Tabacco, que comercializa la marca Newport. Es el producto más vendido por la multinacional en EE UU. El mentol también es importante para Altria.

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