Es posiblemente uno de los momentos más surrealistas de la campaña electoral de Brasil. Sin duda, el más escatológico. Ocurrió en Internet, crucial campo de batalla en estos comicios. Jair Messias Bolsonaro, clarísimo favorito de la segunda vuelta, veterano diputado, explica en directo a sus ocho millones de seguidores en Facebook que no asistirá al debate televisado con el que tradicionalmente culmina la campaña. Convaleciente de una puñalada, desgrana en directo –un Facebook Live en la jerga—los motivos de su ausencia. Dice que tiene permiso médico para ir al cara cara, pero prefiere no correr riesgos. De repente, se sube la camiseta…. Y enseña la bolsa de la colostomía mientras dice: “El personal quiere que vaya al debate, pero puedo tener un problema con la bolsa, puedo tener que volver al hospital y todo eso para debatir con un poste”. Pasen y vean en estado puro al candidato que ha revolucionado la política de Brasil.

Bolsonaro ha llevado un grado más allá el concepto de hacer política en las redes sociales. Evita intermediarios. Esquiva críticas. Tiene un control casi absoluto sobre su mensaje. Da la espalda a los debates y también a los mítines después de que un desequilibrado con simpatías izquierdistas lo acuchillara. Acude a los medios tradicionales, lo justo y solo a los afines y otros terrenos seguros.

Leave a Reply

  • (not be published)