La coletilla durante el tramo final de campaña de las elecciones brasileñas ha sido que WhatsApp ha sustituido a los periódicos como fuente de información de muchos votantes; que los incontables memes, noticias falsas y otras octavillas digitales que se distribuyen a través de la aplicación de mensajería instantánea se han convertido en las nuevas noticias. Y con esta realidad se explicaba, en parte, que en el segundo país del mundo más enganchado a esta aplicación -únicamente tras Filipinas-, los sondeos mostrasen un fervor tan repentino por el ultraderechista Jair Bolsonaro y un odio tan visceral al PT.

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