Posted on January 12, 2021, 10:57 pm
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La policía judicial y la fiscalía de Estados Unidos han iniciado una investigación exhaustiva sobre cómo se preparó y ejecutó la insurrección que llevó al saqueo del Capitolio y la muerte de cinco personas, ante las pruebas cada vez más evidentes de que aquel asalto violento no fue espontáneo, sino que se preparó durante semanas, y en gran parte de forma abierta en foros de internet. Hay de momento 60 imputados, unos 20 de los cuales se enfrentan a cargos federales por el asalto violento al Capitolio, que dadas la pruebas que van amasando el ministerio público y el FBI fue mucho más grave de lo que pareció en un primer momento.

En varios foros de internet, al acceso de cualquiera, hay mensajes de las pasadas semanas llamando a los partidarios de Donald Trump a descender sobre Washington, la capital federal, el pasado 6 de enero para abortar la validación de la victoria de Joe Biden en las elecciones de noviembre. Según varios mensajes analizados y revelados por el grupo Site, especialista en extremismo en la red, el plan era tomar el Capitolio y esposar al vicepresidente y a los líderes demócratas. Por eso varios de los detenidos aparecen en imágenes tomadas el día del asalto con bridas o esposas de plástico. La masa, al asaltar el Senado, gritaba «ahorcad a Mike Pence», el nombre del vicepresidente.

Un detenido análisis de las imágenes de la toma del Capitolio revela que hubo comandos de hombres con chalecos antibalas, vestidos de camuflaje, cargando para forzar las puertas del edificio. Varios de ellos iban armados, aunque tenían las armas escondidas bajo la ropa, como manda la ley en la capital federal. Otros portaban palos de madera y de metal. En el forcejo murió un agente de policía, Brian D. Sicknick, tras ser golpeado en la cabeza con un extintor. Otro aparece en unas imágenes aplastado hasta que le sale sangre de la boca, y está en estado grave. Posteriormente, la policía encontró bombas improvisadas ante las sedes del Partido Demócrata y el Partido Republicano. Sicknick fue enterrado ayer, y el presidente finalmente aceptó que las banderas en la Casa Blanca ondeen a media asta en honor de ese agente asesinado.

Los agentes de policía arrestaron el 7 de enero a Cleveland Grover Meredith, que había viajado a Washington desde el estado de Georgia con dos armas y que dijo en un mensaje de texto que se disponía a asesinar a la líder demócrata Nancy Pelosi de un tiro. El despacho de Pelosi fue saqueado, y le sustrajeron un ordenador portátil, entre otras cosas. Ya ha sido detenido e imputado Richard Barnett, de 60 años y residente en Arkansas, que entró en el despacho, se sentó en una silla y puso los pies encima de la mesa, antes de llevarse unos sobres. También ha sido arrestado, en Florida, Adam Johnson, de 36 años, que se llevó el atril que usa Pelosi para dar sus conferencias de prensa en el mismo Capitolio.

Según Rita Katz, directora del grupo Site, la organización del asalto comenzó después de un mensaje del presidente Trump en Twitter el 19 de diciembre, en el que dijo: «Gran protesta en Washington el 6 de enero. Venid, va a ser brutal». Según Katz, «es asombroso que la policía no estuviera mejor preparada, dadas las claras y explícitas advertencias de los partidarios de Trump, que expresaron su intención de rodear y asaltar el Congreso y usar esposas y bridas, y sus planes claros en foros públicos y el reciente precedente de un complot para asaltar el Capitolio de Michigan».

Asuntos internos está investigando también la actuación de la policía del Capitolio, dados varios vídeos que muestran a agentes dejando pasar a los asaltantes, aunque otros muestran forcejeos claros. Han dimitido, a petición de los líderes políticos, el jefe de la policía del Capitolio, Steven A. Sund, y el sargento de armas de la Cámara de Representantes, un cargo que se dedica a garantizar el orden durante los plenos y que hasta ahora ocupaba Paul D. Irving.

Del más de medio centenar de personas arrestadas por el asalto violento al Capitolio, varios son agentes policiales. Diversos cuerpos de seguridad en estados como California, Washington, Texas y New Hampshire han iniciado expedientes disciplinarios al recibir información de que varios agentes suyos habían acudido a la protesta en la capital. El fin de semana dimitió además un diputado estatal de Virginia Occidental, el republicano Derrick Evans, que participó en la insurrección y se grabó a sí mismo entrando en el Capitolio con el resto de los asaltantes.

Desde el día de la insurrección, la duda es si el presidente Trump se enfrenta a cargos por la vía penal por haber invitado a los manifestantes a los que reunió ante la Casa Blanca a rodear el Congreso. Su abogado, Rudy Giuliani, dijo en la misma concentración: «Esto se decidirá en un combate». Unas horas después había cinco fallecidos. El jueves, el fiscal federal de la capital, Michael Sherwin, dijo en una conferencia telefónica que estudia presentar cargos contra el presidente. Sin embargo, al día siguiente un portavoz del departamento de Justicia dijo que de momento esa no es una vía que estén siguiendo.

Los demócratas, por su parte, siguen con los planes de someter al presidente a un nuevo juicio político de «impeachment» para su recusación. Este lunes se presentan los cargos, y los diputados prevén votar el miércoles. Así, Trump sería el único presidente en la historia en haber sido reprobado en dos ocasiones, aunque el Senado no le haya destituido. Sí son cada vez más los republicanos que se han sumado a las peticiones de que Trump abandone el cargo. El senador republicano de Pensilvania Pat Toomey dijo ayer, en una entrevista en CNN, que Trump debe dimitir y que además debe enfrentarse a cargos penales por incitar a la turba a asaltar el Capitolio.

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