Posted on January 07, 2021, 5:20 pm
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El gigante alemán de química y farmacéutica Bayer se suma a la carrera de las vacunas, con la intención de aportar rapidez al proceso de desarrollo y distribución. La dirección de la empresa ha anunciado un acuerdo de colaboración con el laboratorio farmacéutico alemán Curevac, que se encuentra actualmente en la fase final de los ensayos clínicos de la que sería la tercera vacuna europea basada en ARN mensajero.

Las dos empresas «celebran un acuerdo de colaboración y servicios (…) para apoyar a CureVac en muchos ámbitos», dice el comunicado, «para facilitar el suministro de varios cientos de millones de dosis». Bayer apuntala así su puesto en el sector, después de tiempos de incertidumbre en los que los juicios en EE.UU. contra el herbicida de Monsanto, propiedad de la alemana, terminasen en multimillonarias indemnizaciones por los efectos cancerígenos del producto y la cotización de sus acciones cayese a niveles tan bajos que hicieron temer una opa hostil.

Con sede en Tubinga, CureVac espera sacar al mercado este año la vacuna contra el Covid-19. La Comisión Europea ya firmó un contrato con esta compañía especializada en ARN mensajero para la compra de 405 millones de dosis, pero a pesar de contar con la patente, CureVac necesita un refuerzo productivo para poder sacar al mercando en los plazos previstos. «Bayer aportará su experiencia y su infraestructura establecida en áreas como las operaciones clínicas, las cuestiones regulatorias, la farmacovigilancia, la información médica, el rendimiento de la cadena de suministro», añade el comunicado.

Se trata de una buena noticia, en un momento en el que crece la preocupación en Europa por la disponibilidad de las vacunas y la lentitud de la campaña de vacunación. Una semana después de comenzar a aplicar las vacunas, los países miembros de la UE apenas cumplen con las expectativas de los planes de vacunación, a pesar de haber recibido ya los primeros 12 millones de dosis de Pfizer-BionTech. Problemas de personal, lentitud de las autoridades sanitarias y falta de previsión están detrás de los retrasos, pero también supone un obstáculo la dificultad de transporte y llegada a los centros de vacunación de las neveras frigoríficas, que requieren muy bajas temperaturas, de manera que han generado problemas para mantener intacta la cadena del frío.

Como parte de este mismo reposicionamiento estratégico, Bayer compró en octubre la empresa estadounidense de biotecnología Asklepios BioPharmaceutical, para fortalecer su división de desarrollo de fármacos. Con el compromiso de pagar 1.700 millones de euros y otros 2.000 millones de dólares una vez que se logren determinados objetivos en investigación y desarrollo en terapia génica los próximos años.

La transacción fortalece su plataforma de terapias génicas, bastante avanzada en enfermedades neuromusculares, del corazón, de la circulación o metabólicas, una experiencia previa muy valiosa a la hora de desarrollar la vacuna CureVac. La terapia génica es una técnica experimental para tratar enfermedades mediante la alteración del material genético del paciente, con la introducción de una copia sana de un gen defectuoso en sus células.

Una distribución más sencilla

La vacuna que está ultimando CureVac puede permanecer estable durante al menos tres meses a temperatura de refrigerador, según el presidente de la compañía, Franz-Wener Haas, por lo que su distribución será más sencilla que la de la vacuna de Pfizer-BionTech, pero su producción en masa desbordaba la capacidad de los laboratorios CureVac y la participación de Bayer agilizará sin duda el proceso.

Y esta no es la única operación corporativa que ha puesto en marcha o acelerado la pandemia. La británica AstraZeneca ha comprado la biotecnológica estadounidense Alexion, especializada en enfermedades raras. El precio, 32.000 millones de euros en efectivo y acciones, la convierte en la mayor compra de su historia. También durante la pandemia hemos asistido a la absorción de Immunomedics, dedicada al desarrollo deertramientos contra el cáncer, por parte de la estadounidense Gilead a cambio de 17,000 millones de euros, anunciada el pasado septiembre.

Como sucede en el caso de AstraZeneca, Gilead es otra de las farmacéuticas involucrada en la lucha contra el virus, en su caso a través del antiviral remdesivir, cuyo uso contra la covid-19 fue finalmente desaconsejado por la OMS. La británica Glaxosmithkline, por último, trabaja en la compra de la firma biotecnológica Eidos por 3.750 millones de euros, una operación en la que también está interesada BridgeBio, la primera en hacer una oferta.

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