Posted on December 04, 2020, 9:19 pm
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Estos dispositivos no queman tabaco. En cambio, tienen cartuchos llenos de nicotina, THC, aceite de cannabinoides (CBD), sabores y otros químicos. Los cigarrillos electrónicos calientan los ingredientes líquidos y los convierten en el vapor que fuma una persona. Esta es la razón por la que se los suele denominar «vapeo».

Esta práctica es mucho más común entre los jóvenes, quienes usan «a un ritmo alarmante» estos cigarros electrónicos, según indica el informe realizado por la Región Europea de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre el consumo de tabaco.

Raquel Fernández Mejina, presidenta de NoFumadores.org, explica a ABC que «los jóvenes no tienen percepción del riesgo del tabaco, ni de los porros y mucho menos de los cigarros electrónicos. Y por más que la industria del tabaco los quiera vender como algo sano, no lo son. De hecho, tienen un doble peligro porque muchos consumen esos productos en lugares donde no se debe fumar».

Carlos Jiménez, presidente de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica, advierte que «aunque las sustancias tóxicas son menores que las de un cigarro tradicional, estos aparatos contienen carbonilos en cantidades que ponen a sus consumidores en riesgo de desarrollar cáncer. Además, se incrementa la facilidad para que las que las células del aparato respiratorio de los jóvenes sean afectadas por el neumococo, por lo que desde el punto de vista sanitario son tan perjudiciales como el cigarrillo tradicional».

Además, Jiménez argumenta que la mayoría de los jóvenes empieza a consumir antes de cumplir los 18 años y las consecuencias suelen aparecer 10 o 15 años después porque el tabaquismo es una enfermedad que mata lentamente. Esto hace que los adolescentes piensen que no les afecta.

«No existe ningún nivel de exposición a los productos con nicotina que sea seguro», Carlos Jiménez

Los cigarrillos electrónicos «no sirven para que los jóvenes dejen de fumar porque llevan nicotina», por lo que no pueden ayudar a desengancharse del tabaco a aquellos que son adictos a él. Así lo advierte Jiménez.

Acciones contra el tabaquismo

En el informe de la Organización Mundial de la Salud se muestran algunos avances de la lucha contra el tabaquismo, como el aumento de las acciones legales contra las campañas que fomentan estos consumos en los jóvenes. Aunque existen desafíos en la regulación de estos productos, una aplicación –rigurosa– del Convenio Marco de la OMS para el Control del Tabaco (CMCT) podría, a su juicio, acabar con las lagunas publicitarias y evitar que la industria lleve estos productos a los jóvenes.

«Otra herramienta fundamental en la batalla para limitar el tabaco y los productos nuevos que contienen nicotina es la colaboración entre los institutos de investigación y los gobiernos –apunta el informe-. La industria tabacalera ha sido implacable en sus intentos de mantener y aumentar las ganancias, siendo los cigarrillos electrónicos y el tabaco caliente solo otro medio para preservar y expandir sus mercados. Sin embargo, con una buena orientación, investigación y una implementación rigurosa del CMCT de la OMS, se puede construir un camino hacia un futuro libre de tabaco y nicotina».

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