Posted on November 01, 2020, 10:30 am
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Hace más de 5 000 años, las culturas precolombinas durante la época de cosecha y siembra preparaban la tradicional colada morada, en celebración por el viaje de la vida y por un feliz encuentro con los familiares en el más allá. La tradición no ha terminado, ahora cada 2 de noviembre en varios hogares del país elaboran esta bebida ancestral acompañada de una guagua de pan.

Luisa Cumbajín es moradora de La Magdalena tiene 85 años recién cumplidos, junto a su hija Luisa González recuerda que a sus 20 años comenzó a preparar la colada morada en la comunidad de Zuleta mientras laboraba. Ahora elabora con mucho cariño esta tradicional bebida, pone a hervir mortiño, mora, naranjilla, canela, pimienta dulce y clavo de olor, le deja enfriar, licua y cierne. En otra olla hierve la panela, unifica todos los ingredientes ya cocinados y coloca la harina de maíz negro, una vez hervida la colada pone piña, babaco y frutilla, finalmente coloca un atado de arrayán, cedrón, hierba luisa y hoja de naranja, hierve por diez minutos y está lista para servir.

“Yo lo hago con mucho amor, ese es el ingrediente número uno para que la colada salga bien, también tengo ilusión porque me da gusto que todos los de mi hogar se deleiten. La colada morada es y será una tradición familiar en nuestro país”, expresó Cumbajin.

Con el pasar del tiempo, se han venido modificando ciertas acciones en torno a la celebración de los difuntos, ya en el siglo XIX se tiene registro de estos platos tradicionales de nuestros antepasados. Hoy en día cada familia en el país prepara con un toque peculiar y creativo la tradicional colada morada junto a las guaguas de pan, las recetas se atribuyen de generación en generación de bisabuelos, abuelos, padres e hijos.

Cecilia Quijia, nativa de Nayón por 58 años, comentó que hace 30 años viene elaborando la colada morada en leña ahora con más ingredientes. Recordó que su madre preparaba la colada y el pancito para ir hacer rezar en los cementerios en estas temporadas de difuntos.

“El ingrediente especial que le pongo a mi colada es el amor. Esta tradición no debe perderse en el país, ni en mi parroquia de Nayón”, manifestó Quijia.

En Quito existe tradiciones que no se han perdido, en la parroquia de Calderón hace 500 años cada 2 de noviembre se vive la celebración más importante al recordar y festejar a los muertos, aquí padres, hijos, tíos y abuelos se reúnen a degustar de la colada morada y las guaguas de pan junto a la tumba de su ser querido.

Aida Mejía de 80 años es oriunda de La Merced, desde muy joven junto a su madre prepara la colada morada tradicional, esta vez indicó paso a paso a sus dos sobrinas Martha y Susana Tipán para que el producto final sea el mejor. Para la elaboración de la bebida menciona que es importante hacerla con harina de maíz negro, hierbas: ataco, arrayán, cedrón y hoja de naranja, especerías: ishpingo, canela, pimienta dulce y clavo de olor, y frutas: mora, mortiño, babaco, piña y guayaba.

“En estas fechas suelo hacer pancito en leña y la coladita en mi hogar para compartir con todos. La colada morada es una tradición en unión de toda la familia”, dijo Mejía.

Actualmente, producto de la pandemia en este feriado se recomienda estar en el hogar, cuidándonos con los protocolos de bioseguridad, recuerde el sitio donde hay mayor cantidad de contagios de COVID-19 se producen son los hogares, es por ello al llegar a un domicilio, todos sin excepción deben usar mascarillas durante la reunión.

El virus no ha desaparecido, disfrutemos con conciencia este feriado por el bienestar propio y el de nuestra familia.

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