Posted on October 28, 2020, 9:56 am
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Corren días convulsos para el bueno de Phil Collins. El famoso músico británico acaba de enzarzarse en una doble batalla judicial, a cual más polémica y mediática, una con su ex mujer y otra con el mismísimo Donald Trump.

El presidente de Estados Unidos, que se juega la reeleción la semana próxima, ha estado poniendo el hit de Collins «In The Air Tonight» en sus mítines de campaña sin su permiso, y con muy mala baba, ya que el título de la canción, «En el aire esta noche», no es otra cosa que una broma de mal gusto sobre el coronavirus.

El artista, que ya le advirtió de que tomaría medidas legales si continuaba haciéndolo, ha perdido la paciencia y ha puesto en acción a sus abogados, que le han enviado este comunicado de «cese y desista» a Trump:

«Les escribimos el 24 de junio de 2020 exigiendo que la campaña de Trump deje de infringir los derechos de autor de la obra musical «In the Air Tonight». Se adjunta otra copia de nuestra carta del 24 de junio de 2020. Nuestra carta anterior también señaló que el uso de la obra por parte de la campaña constituía un respaldo implícito y falso al Sr. Trump. También tomó nota de la declaración expresa e inequívoca del Sr. Collins de que no quiere afiliación alguna con el presidente o la campaña de Trump. No recibimos la cortesía de una respuesta a nuestra carta. Ahora nos hemos enterado de que la campaña de Trump ha continuado con el uso indebido de «In the Air Tonight». Más recientemente, la campaña de Trump usó ese trabajo durante un mitin de campaña en Iowa el 14 de octubre de 2020. Ese uso no solo fue totalmente desautorizado sino que, como han comentado varios artículos de prensa, fue particularmente inapropiado ya que aparentemente fue pensado como una referencia satírica a Covid- 19. Esa referencia se hizo en un momento en que Iowa sufría una aceleración de la infección por Covid-19. Collins no aprueba la aparente trivialización de Covid-19. Además, al Sr. Collins le preocupa seriamente que la manera en que la campaña de Trump ha utilizado «In the Air Tonight» haya causado, y causará, daños a la reputación y popularidad del Sr. Collins entre el público. Dadas las circunstancias, renovamos nuestra demanda de garantías inmediatas de que la campaña de Trump cesará permanentemente y desistirá de cualquier uso posterior del nombre, la actuación y la música del Sr. Collins en cualquier manifestación futura o de otro modo».

Su segunda batalla judicial tiene también bastante de surrealista. Y es que Collins ha presentado una demanda contra su ex esposa Orianne Cevey por negarse a dejar su casa en Miami Beach, donde se habría atrincherado con «hombres armados».

Orianne Cevey y Phil Collins
Orianne Cevey y Phil Collins – ABC

La pareja se casó en 1999 tras una relación de cinco años (siendo el tercer matrimonio del ex Genesis) y tuvo dos hijos, Nicholas y Matthew. Anunciaron su separación el 16 de marzo de 2006 y se divorciaron el 17 de agosto de 2008, en un proceso que le costó a Collins la friolera de 25 millones de libras. Curiosamente, en 2016 pareció haber una reconciliación, porque volvieron a compartir techo y al músico incluso parecía quedarle un resquicio de esperanza en la relación. «Todavía disfrutamos viviendo juntos en una casa y cambiando las bombillas», dijo ante la prensa, en una entrevista en la que Cevey agregó: «Estamos de nuevo juntos, estamos muy felices y el tiempo dirá el futuro, ¿quién sabe?».

Sin embargo, ahora las cosas se han vuelto a torcer entre ellos, y de qué manera. Cevey no quiere marcharse de la mencionada mansión en Miami Beach, y lo que es más, vive allí con otro hombre con el que se casó en agosto. Collins le puso como fecha límite pasa salir de allí el 12 de octubre, pero ha hecho caso omiso.

La demanda de Collins alega que el artista quiere pasar la Navidad allí con sus dos hijos, y señala que su ex mujer «ha tomado posesión de la propiedad mediante una demostración de fuerza, contratando guardias armados para patrullar la propiedad con armas de fuego exhibidas abiertamente».

Cámaras ocultas hasta en el baño

El abogado de Cevey no sólo niega esta última acusación sino que además insinúa que quien está cometiendo actos ilegales es Collins, «con una campaña de desinformación trumpiana, con cámaras ocultas e investigadores privados». Además, asegura que el único motivo que mantiene a la ex mujer en la casa es el de «permanecer en su hogar hasta que se resuelva un acuerdo justo», y que «ella nunca ha interferido en la capacidad del Sr. Collins para ver o interactuar con sus hijos, de hecho fomenta su relación». Así, le pide a Collins que «sea consecuente con sus actos, y honre los compromisos que hizo con Orianne cuando se mudaron juntos».

Cevey ha calificado la demanda de su ex marido como «nada más que una represalia» por su nuevo matrimonio y una «historia vergonzosa inventada», y ha presentado una contrademanda exigiendo alrededor de veinte millones de dólares para desalojar la propiedad. Además, tal como señalaba su abogado, asegura que Collins la espiaba, después de descubrir «aproximadamente veinte cámaras ocultas en toda la casa familiar, incluso en mi baño personal y vestuario. Estas cámaras se instalaron sin mi conocimiento o consentimiento. Cubrí estas cámaras con tiritas para preservar mi privacidad y la privacidad de mis hijos en el hogar familiar». Sus abogados también dicen que la sugerencia del músico de que ella se mudara a la casa de Las Vegas que compró «en secreto» en diciembre de 2019, «solo resalta la naturaleza inapropiada de toda esta demanda y el verdadero motivo del Sr. Collins: acosar y degradar a Orianne, mientras sufren los niños al mismo tiempo».

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