Posted on October 19, 2020, 9:46 am
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La «nueva era de paz» en Oriente Medio anunciada por Benjamín Netanyahu dio un paso más con el primer viaje oficial de una delegación de Israel a Bahréin. El vuelo 973, como el prefijo telefónico del reino del Golfo, de la compañía nacional El Al conectó Tel Aviv con Manama, donde los enviados del Estado judío, acompañados de un equipo estadounidense liderado por el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, firmaron una declaración de paz. Fue el mismo documento que ambos países firmaron hace un mes en la Casa Blanca en la presentación oficial de los Acuerdos Abraham, entre Israel y Emiratos Árabes Unidos y Bahréin, y no se trata de un acuerdo de paz, sino de una declaración para el establecimiento de relaciones diplomáticas.

Si en el primer viaje oficial desde Tel Aviv a Abu Dabi, Jared Kushner, asesor y yerno de Donald Trump, fue el encargado de acompañar a los israelíes, esta vez fue Mnuchin quien apadrinó la misión y declaró que «tenemos esperanza de poder anunciar pronto nuevos acuerdos de normalización de relaciones entre Israel y otros estados árabes». Países como Marruecos, Sudán u Omán podrían ser los siguientes en sumarse a la política adoptada por EAU y Bahréin, que han roto con el consenso árabe de las últimas décadas.

Comunicaciones, salud, agricultura y turismo fueron algunos de los temas tratados durante la visita oficial que concluyó a última hora de la tarde de ayer. La delegación israelí la encabezó el asesor de Seguridad Nacional, Meir Ben-Shabbat, y fue recibida por el ministro de Exteriores, Adullatif bin Rashid Al Zayani, quien se mostró «optimista sobre la prosperidad que puede traer a la región» este acercamiento israelí al Golfo. La relación con Israel se presenta más complicada para Bahréin que para Emiratos debido a que el poder está en manos de la minoría suní, pero la mayoría del país es chií y ha organizado varias protestas para mostrar su desacuerdo con la normalización.

Comienza la desescalada

Este «día histórico», según el Gobierno de Israel, quedó eclipsado en los medios locales por el final del segundo confinamiento y el inicio de la desescalada. Después de cuatro semanas de encierro, los ciudadanos pueden alejarse más de mil metros de sus casas y se reabrieron guarderías y aulas de preescolar. El gran problema al que se enfrentan las autoridades es la comunidad ultraortodoxa, que pese a ser la más afectada por la pandemia, reabrió sus escuelas en contra de las directrices del ministerio de Educación. El coronavirus también fue noticia porque Saeb Erekat, jefe negociador palestino enfermo desde hace una semana, abandonó el hospital en el que estaba ingresado en Ammán para recibir tratamiento en un centro médico de Jerusalén.

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