Si has decidido que ha llegado el momento, la información ha de ser tu gran aliada. Debes saber, en primer lugar, que no siempre se conjugan todos los factores para que el embarazo llegue en los plazos deseados. A veces sucede, sí, y el test arroja un positivo nada más ponerse manos a la obra. En otras, el conocimiento del estado de nuestra fertilidad, así como de sus los aliados y enemigos jugarán un papel clave en la llegada del esperado bebé.

Para ayudarte con tu nuevo e importantísimo propósito, los expertos de Clínicas Eva han elaborado un completo listado con ocho claves que te ayudarán a conseguir tu objetivo.

1.Primera visita al ginecólogo; testando tu fertilidad

Es su directora médica, Fulvia Mancini, quien recomienda, en primer lugar, conocer el estado de la capacidad reproductiva. No te preocupes de antemano si tienes antecedentes familiares con diagnósticos de infertilidad. El problema no se hereda en todos los casos. Así, el consejo es someterte a las pruebas pertinentes, sobre todo si has llegado a la treintena, para conocer cómo están tus óvulos.

La primera de estas pruebas es una analítica que permite conocer la concentración de tres hormonas (la FSH, la LH y el estradiol), que nos informan del número de óvulos y del estado en qué se encuentran para concebir.

Además del análisis, que ha de hacerse tres días después de la llegada del periodo, el test de fertilidad se complementa con una ecografía, a realizar en la misma fecha y que permite corroborar el potencial reproductivo de la mujer.

2. Conociéndote, la ovulación es la clave

Una vez descartado un problema de fertilidad, el mejor momento para intentar el embarazo coincide con la ovulación, que se produce a mitad de ciclo

(sobre el día catorce de un periodo de veintiocho días) y que es el momento en el que el óvulo se encuentra ya maduro y sale del ovario hacia las trompas de Falopio, preparado para encontrarse con espermatozoides .

En mujeres que tienen ciclos de unos cuarenta días, la ovulación se produciría alrededor del día veintiséis; de forma similar, si una mujer tiene ciclos de veintiséis días, habría que pensar que su ovulación tiene lugar alrededor del día ocho de ciclo.

En este sentido, algunas aplicaciones móviles pueden ayudarte con tu calendario de fertilidad.

3.Controla tu peso; dietas y fertilidad

Las células grasas producen hormonas y otras moléculas que influyen negativamente en diferentes procesos orgánicos como, en el caso que nos ocupa, la función endocrina de los adipocitos. Dicho de otra forma, la obesidad es estado orgánico de inflamación crónica que conlleva hipertensión, diabetes, patología cardiovascular y alteraciones de la coagulación. Todas estas enfermedades , advierte Fulvia Mancini, influyen negativamente en el desarrollo del embarazo.

La experta quiere poner también el foco de atención en el extremo opuesto: el de mujeres que se someten a dietas extremas, caso de la proteica y la disociada. La primera, señala, produce un estado de inflamación generalizada, con producción de acidosis (existencia de demasiado ácido en los líquidos corporales), lo cual acaba afectando al riñón.

Además del riñón, en la dieta disociada, que no mezcla ciertos grupos de alimentos, se daña el hígado. Este régimen alimenticio es responsable también de carencias nutricionales y produce un efecto rebote muy importante.

4.Despídete de los hábitos tóxicos

Si existe un consenso sobre un elemento nocivo para la fertilidad, ese es el tabaco, tanto en mujeres como en hombres. Por supuesto, qué decir de las drogas y sus conocidos efectos, muy nocivos sobre la salud del futuro bebé. Deja el alcohol y, si consigues quedarte embarazada, ignora las bebidas que afirman tener un 0,0% de alcohol. Esta denominación no está regulada. Si quieres consumir, por ejemplo, cerveza, con alto índice de ácido fólico deberás buscar la etiqueta que refleje claramente «sin alcohol».

5. Busca la mejor suplementación en tu nevera

A la ya conocida recomendación de ácido fólico durante los meses en los que se está buscando embarazo, cada doctor pautará, si es necesario, una ayuda en forma de suplementación para la mujer. No obstante, el mejor aliado natural se encuentra en ciertos alimentos.

Los ricos en fibra, para comenzar, reducen el riesgo de padecer el Síndrome del Ovario Poliquístico. Cereales, alcachofas, espinacas y almendras son sanos y formarían parte de una dieta sana y equilibrada.

Hay que anotar también los que destaquen por sus niveles de vitamina B, productora de hormonas esenciales para la ovulación y la implantación. Las legumbres y los huevos, entre otros, son ricos en esta vitamina.

Si la mujer carece de zinc se disminuye la producción de óvulos saludables, por lo que hay que añadirlo a la lista. Algunos alimentos que lo contienen son: pollo, marisco, huevos y jengibre.

El omega 3, por último, es fundamental para el equilibrio hormonal, la salud de los óvulos. Para consumir omega 3 puedes se puede comer langostinos, salmón o atún en lata.

6. Prepara tu mente para el proceso

La incertidumbre de si lo conseguiremos, en primer lugar, y luego los miedos de qué pueda ocurrir algo que malogre la larga espera llegan a convertirse en obsesión. Ocupan nuestro cerebro día y noche. Si no le ponemos freno a este instinto de protección irracional, puede adueñarse de nuestras vidas. Lo advierten los psicólogos de Clínicas EVA, que aconsejan «dejar de rumiar» pensamientos negativos, que nos proyecten en escenarios futuros e informarnos siempre a través de los médicos que nos atiendan.

7.Revisa tu botiquín

Es importante que te informes sobre qué medicinas pueden poner obstáculos a tu objetivo de ser madre. Mira, para comenzar, en qué estado se encuentra tu botiquín y deshazte de los antiinflamatorios no esteroideos, que pueden dificultar o retrasar la ovulación.

Lo mismo sucede con la metoclopramidina (Primperan), que, puede provocar los niveles de prolactina, lo que, a su vez, se puede traducir en dificultades para la ovulación.

Importante, apuntan desde EVA: se conoce que el uso de algunos anticonceptivos que basan su composición en progestágenos pueden provocar un periodo de latencia hasta recuperar ovulaciones regulares de algún mes.

8.Practica el sexo sin pensar en tu objetivo

Fulvia Mancini considera esencial al respecto mantener espacios de sexualidad independientes de la procreación, puesto que una sexualidad sana es una de las claves del éxito en todo el proceso. Cuando la búsqueda de un bebé aparece en mitad de una relación, puede aparecer cierta incomodidad, falta de diálogo e incluso falta de deseo. Para la doctora, el sexo placentero es el objetivo. Hay que buscarlo sin pensar en la concepción, con tiempo y ganas de divertirse.

El calendario es una herramienta de ayuda. Hay que procurar no sentirse culpable si los días que ha señalado el especialista no ha sido posible hacerlo.

Por último, si a pesar de todo, el embarazo no llega después de intentarlo durante un año, acude a centros especializados en fertilidad, donde te podrán ayudar a ser madre en pareja o sola gracias a las técnicas de reproducción asistida.

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