Tras el estado de alarma y el fin del curso escolar, muchos padres se muestran preocupados ante lo que ellos creen que se puede considerar una «adicción» de sus hijos a las pantallas (tableta, móvil, videoconsola…). Sin embargo, los expertos indican que este repunte en el tiempo que los más pequeños dedican a las tecnologías no tiene por qué ser siempre sinónimo de que algo malo está sucediendo con nuestro hijo. Sí que recomiendan estar alerta ante posibles indicadores que podrían señalar que efectivamente está en un proceso de adicción. Para el psicólogo David de Cubas, autor de « Educación familiar en la era digital» (Círculo Rojo, 2019), estos son los cinco puntos que los padres deberían tener en cuenta para detectar si su hijo tiene o no un problema de adicción:

1. Si hay alteración de los hábitos de la vida diaria. Dormir las horas adecuadas según cada edad es muy importante. Los padres cuyos hijos duermen solo entre 4 ó 5 horas al día sí que deberían empezar a alertarse. También cuando notan cambios en la alimentación, empiezan a comer de manera rápida e incluso compulsiva además de muchas comidas a lo largo del día; son consumidores de mucho azúcar.

2. Se producen agresiones verbales a su entorno más cercano: insultos, expresiones malsonantes con tonos de voz subidos.

3. Pierden la noción del tiempo: no saben cuánto tiempo han estado jugando ni cuándo fue la última vez que se levantaron a beber agua, por ejemplo.

4. No siguen las normas del sistema PEGI. Avalado por la Unión Europea, el sistema PEGI clasifica por edades el contenido de cada videojuego, y aunque cada desarrollador es libre de adherirse o no, este puede servir a los padres para hacerse una idea de a qué está jugando su hijo.

5. Si hay ausencia de contacto social: se aísla en casa, no queda con amigos si ya está en edad de hacerlo, prefiere quedarse conectado o jugando…

6. Si llega incluso a haber agresividad física en casa: pueden tener reacciones muy violentas como pegar puñetazos en la mesa e incluso agredir o empujar a sus padres y hermanos.

De Cubas recomienda que, una vez acabado el confinamiento y las clases online, los padres utilicen los meses de verano para volver a reconducir a sus hijos a los tiempos establecidos para utilizar las pantallas según cada edad. Según la Academia Americana de Pediatría, el tiempo exposición a las pantallas de cada niño según su edad es el siguiente:

0 – 2 años: Nada de pantallas

2 – 5 años: Entre media y una hora al día

7 – 12 años: una hora con un adulto delante. Nunca en horas de comidas

12 – 15 años: Una hora y media, teniendo mucho cuidado con las redes sociales

Más de 16 años: Dos horas, teniendo en cuenta que en los dormitorios no deben tener pantallas

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