Crisis en Venezuela

Dos semanas después de las sentencias del Tribunal Supremo de Justicia que situaron a Venezuela al borde de la ruptura constitucional, las protestas no dejan de ganar en intensidad en las calles de Caracas y en otras ciudades del país. Aunque los fallos judiciales fueron rebajados para calmar las aguas, el efecto ha sido el contrario, y las manifestaciones han devuelto la iniciativa a la oposicióncontra el presidente Nicolás Maduro.

Las decisiones de los magistrados de dejar sin inmunidad a los parlamentarios y retirar luego las competencias a la Asamblea Nacional fueron maquilladas para moderar sus aspectos más controvertidos, pero sus efectos han sido exactamente los contrarios a los deseados: en lugar de darle más poder al Ejecutivo de Nicolás Maduro, han devuelto la iniciativa a la oposición.

El sector opositor, aunque formalmente congregado en torno a la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), se muestra con frecuencia escindido entre un ala gradualista y otra maximalista. Las tensiones entre unos y otros se hicieron evidentes a propósito del proceso de diálogo con el Gobierno que en 2016 patrocinaron el Vaticano y la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), y en el que medió una terna de expresidentes iberoamericanos, con el español José Luis Rodríguez Zapatero a la cabeza.